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Por POR JULIÁN GUARINO
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La vida no se trata de maximizar
todo, hay que dar luz, espacio, forma, serenidad y alegría. ¿Vendrá una nueva
etapa en el mercado? Las grandes mesas de dinero del microcentro no lo dudan:
hubo una orden del presidente Macri para frenar el dólar en $16.
En clave ortodoxa, éste fue el
mensaje que telefónicamente le habría bajado el titular del Poder Ejecutivo al
presidente del Banco Central. Acto seguido, el propio Sturzenegger decidió
subir las tasas en forma violenta a niveles de 37% en el tramo más corto de las
letras de la entidad monetaria y colocar órdenes de venta de u$s 500 millones,
las más altas hasta ahora.
El efecto fue inmediato en el mercado cambiario ya que el tipo de cambio
retrocedió algunos centavos e inició un camino de reversión. ¿El costo? El reto
de Macri, más reservas sacrificadas, costo cuasi-fiscal, tensión cambiaria y
ahorristas desorientados que no ven las tasas atractivas mientras la inflación
supera el 30% anual y la devaluación hizo tiempo record para superar los $ 16.
El dato se completa con el siguiente pronóstico: el Banco Central deberá
navegar las próximas cuatro semanas a fuerza de tasas de interés elevadas y
ventas firmes en el mercado mientras se espera la llegada del trimestre del
oro, con los dólares del agro. Para ello, deberá tener en cuenta los $ 70.000
millones que deberá emitir para pagar los contratos de dólar futuro y los u$s 240.000
millones en letras que habrá que renovar en marzo con altas tasas.
Si el mercado no suele tener un buen olfato político, la política sí, muchas
veces, suele adelantarse a los escenarios críticos en materia económica. Que el
dólar haya saltado de $9 a $16 es un dato que no pasa desapercibido para
aquellos que profesan gradualismo como el ministro Prat Gay. El funcionario es
consciente que hay un sector del equipo económico que no coincide con sus
tiempos y que pide shock, es decir, más devaluación para alcanzar un tipo de
cambio de equilibrio.
La visión panglosiana de esperar ingreso de dólares con magras condiciones de
inflación pone inquietos a los escépticos que ven difícil el ingreso de u$s
25.000 millones para compensar en parte e déficit fiscal e inhibir así la
necesidad de emisión monetaria. En rigor, calcular que la emisión será de $
160.000 millones. De la misma forma, los cruces entre el ala de Sturzenegger y
aquellos que consideran como mala praxis su gestión están a la orden del día.
¿Dejar de lado las metas de inflación?
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