Por Javier Blanco - El Ministerio de Hacienda se comprometió ayer a reducir este año en 13 puntos porcentuales la incidencia que el déficit fiscal tendrá sobre la expansión monetaria, y comenzó a separar los ingresos por rentas de la propiedad de los ingresos fiscales corrientes para poner en práctica una nueva metodología contable que resulte "más transparente". La definición corrió por cuenta del jefe de Gabinete de la Secretaría de Política Económica, Vladimir Werning, al explicar a la prensa las variaciones entre los resultados consolidados para 2015 y los nuevos criterios contables ya en práctica, que suponen excluir a los ingresos por rentas de la propiedad del resultado "de caja".El funcionario definió esos cambios como una muestra de "los esfuerzos que se están realizando para eliminar la contabilidad creativa y la marcada dependencia que la estructura de ingresos del Estado Nacional pasó a tener en los últimos años del "impuesto inflacionario". En este contexto, describió los resultados presentados para el primer mes de 2016 como "de transición" y no demostrativos de la evolución que el saldo de ingresos y egresos de caja podrá ir mostrando durante el resto del año. Aludía a la brusca reducción del 90% que mostró el déficit primario en enero, en relación al registrado en igual mes de 2015. "No siempre habrá bajas tan espectaculares, por lo que lo importante será ver del desarrollo en el mediano plazo y si está en línea con la pauta anual y plurianual que definimos", dijo Werning. La previsión oficial es cerrar el año en curso con un déficit primario que ronde el 4,8% del PBI, lo que implicaría una módica reducción respecto del rojo final del 5,4% que entregó 2015. Pero en Hacienda insisten en que el esfuerzo fiscal es mucho mayor de lo que esa lectura podría insinuarlo. Al respecto, Werning recordó que "el desarme del cepo tuvo un costo fiscal de 1,3 puntos del producto", al referirse a los ingresos que el esquema de penalizaciones para acceder a la divisa le proveía al fisco, con los que ha dejado de contar como parte de la "regularización" cambiaria. A eso se suma la multiplicación por 4,4 veces que en apenas un año mostró la "deuda flotante", que ya representa 1,1% del PBI, y deja a la vista los pasivos que asumió y dejó sin regularizar la anterior gestión. Werning fue meticuloso al detallar los ingresos perdidos y las deudas asumidas por la administración para responder a la críticas al "gradualismo" con que Hacienda enfrenta el déficit fiscal, y sostuvo que esas críticas, que dejaron días atrás a la vista un "pico de tensión" con el Banco Central, tienen origen en la "ortodoxia". "Este año está previsto reducir en 1,6 puntos del PBI los subsidios, que ya superan los 4 puntos", destacó, antes de puntualizar que la asistencia financiera del BCRA al Tesoro, que había llegado a explicar en casi 39% la expansión monetaria en 2015, reducirá esa incidencia al 25,6% este año. "Eso equivale a $ 160.000 millones", detalló.
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