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El Banco Central (BCRA) anunció que dejará de poner el foco en los
agregados monetarios para trasladarlo hacia la tasa de interés, al considerarla
un instrumento más idóneo para combatir la inflación de ahora en más, dado que
el grueso de su tarea para retirar pesos de circulación ya fue cumplida.
La declaración, que apareció anteanoche en el comunicado con que el BCRA
da a conocer los resultados de la subasta semanal de títulos de deuda (Letras y
Notas) con que regula la oferta monetaria, fue interpretada en el mercado como
un nuevo paso en la transición hacia un esquema de "metas de
inflación".
Ese tránsito tiene escalas, entre otras cosas, porque el país aún carece
de mediciones confiables del nivel de variación en los precios.
"Es un dato positivo, porque incrementará la eficiencia de la
política monetaria en relación al logro del objetivo inflacionario, asegurando
además que el tipo de cambio flote. Y porque al concentrarse en la tasa
devengada por las Letras antes que en la cantidad de pesos absorbida, podrá
relajar la presión sobre un instrumento que le había generado un perfil de
vencimientos muy exigente y concentrado en el corto plazo", valoró el
economista Gabriel Caamaño Gomez, de la consultora Ledesma.
Sin embargo, advirtió que esa definición es contraria a la visión de
otros miembros del equipo económico "que han señalado valores máximos para
el dólar como un instrumento para acotar expectativas".
Para Eric Ritondale, de EconViews, esto deja a la vista que el BCRA
"se siente más cómodo administrando la liquidez y las tasas, que
intentando regular la velocidad de crecimiento de la cantidad de dinero",
algo que juzga como un progreso, dado que "la demanda de dinero es
bastante volátil en la Argentina". "La señal al mercado es que, de
ahora en más, hay que concentrarse mucho más en el sendero de tasas de interés",
concluye.
Su colega Federico Furiase, del Estudio Bein & Asociados, explica
que, hasta ahora, el corredor de tasas de interés quedaba definido por el
objetivo de pesos a retirar en cada licitación de letras. "Pero ahora
-prosigue-, al dar por cumplida la fase de absorción monetaria, el BCRA
intentará calibrar primero el corredor de tasas y dejará que la liquidez del mercado
sea la variable de ajuste."
Furiase incluso considera esta transición como "natural", más
aun teniendo en cuenta "que hacia adelante podría encontrar limitaciones
para retirar pesos del mercado frente a la alta concentración de vencimientos
de letras que enfrenta (cerca de la mitad del stock de Lebac vencen en un mes)
y la volatilidad de la preferencia de liquidez de los agentes". "Con
el manejo de este instrumento, intentará coordinar expectativas para converger
a la meta de inflación anunciada, intentando disociar gradualmente la dinámica
de precios del vaivén del tipo de cambio", sostiene.
El presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, reiteró ayer que no cabe
esperar un impacto inmediato de la política monetaria sobre la inflación.
"Los estudios muestran rezagos de unos seis meses", dijo, al disertar
ayer en la Academia Nacional de Ciencias Económicas y tras adjudicar los
niveles actuales a la "fuertísima expansión en los agregados que vivimos
en la segunda mitad de 2015 y que tendrá efectos que se expandirán durante el
primer semestre".
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