El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo lo que estaba previsto: que el programa de modernización y reformas económicas aprobado en 2000 por la UE, la llamada "Agenda de Lisboa", ha producido resultados "insuficientes".
Como prueba recordó que, en una generación, la economía de Europa ha perdido un punto de potencial de crecimiento y se ha estancado en apenas el 2%, cuando sus principales competidores como EEUU lo han aumentado al 3,5%, y China o India "progresan rápidamente". Ante un pleno extraordinario del Parlamento Europeo, Barroso propuso una serie de iniciativas enfocadas sobre todo en promover el crecimiento y la creación de empleos de calidad, porque, dijo, "el empleo es la mejor arma contra la pobreza". Propugnó entre otras cosas crear un verdadero mercado único de servicios, establecer un Instituto Europeo de Tecnología y designar en cada estado miembro un coordinador -un "Sr. Lisboa"- responsable de la aplicación efectiva de todas las reformas. Barroso recurrió a su faceta familiar para adelantarse a las críticas de una parte de la Cámara que le ha reprochado su falta de atención por la dimensión social y medioambiental del programa de Lisboa y su énfasis en el crecimiento y la productividad. El presidente del Ejecutivo comunitario hizo un llamamiento para crear "una amplia coalición para el cambio que movilice a la sociedad civil, los interlocutores sociales y los ciudadanos". En su discurso, puso también el acento en el conocimiento y la innovación y pidió a los países que redoblen sus esfuerzos para destinar el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) a este capítulo. |