El euro perdió la referencia de 1,30 dólares después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, señalara que no detecta tensiones inflacionistas en la zona euro y que en 2005 la economía incrementará su ritmo de crecimiento sin que esto repercuta en el comportamiento de los precios. Los inversores interpretaron el mensaje de Trichet como un aviso de que los tipos de interés en la zona euro tardarán aún en elevarse. El BCE mantuvo los tipos de interés en el 2% tras la reunión de su consejo de Gobierno. En la rueda de prensa posterior, Trichet aportó pocas novedades a discursos anteriores. Incluso él mismo admitió que las valoraciones económicas no se había modificado desde el último encuentro que había mantenido el consejo del organismo emisor.
Aunque Trichet no descartó la aparición de nuevas presiones inflacionistas en la zona euro y aseguró que el organismo emisor se mantendrá “vigilante”, el mensaje que llegó a los inversores no fue positivo para el euro. La moneda única descendía algo más de un 0,5% y perdió la referencia de 1,30 dólares.
No obstante, los descensos del euro se vieron moderados por dos circunstancias. En primer lugar, el propio Trichet aseguró que el ritmo de crecimiento se incrementará durante 2005. En segundo lugar, la batería de datos macroeconómicos que se publicó en EEUU reflejó cifras por debajo de las estimaciones de los analistas, especialmente las cifras de productividad. Estos factores favorecieron el hecho de que el euro fuera capaz de reducir sus descensos.
Las cifras de actividad no manufacturera en EEUU tampoco alcanzaron las previsiones de los expertos pero, al menos, continuaron por encima del límite de 50, que marca la diferencia entre una economía en expansión y una en recesión.
El dólar perdió terreno frente al yen después de que el gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, se mostrara convencido de que la economía nipona aún tiene potencial de crecimiento, lo que podría llevar a las empresas a incrementar los precios.