En busca de una "normalización" de la economía, el Gobierno no se propone estabilizar el mercado de cambios. A contramano, la idea es provocar un cambio cultural profundo en su funcionamiento: el BCRA busca darle una volatilidad controlada con la intención de "desdolarizar" la economía, fortalecer el peso y frenar la inflación.
"Hoy no me sirve un dólar a 12 pesos, pero tampoco uno a 18", cuentan en la entidad monetaria. Para los funcionarios que dependen del presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, no existe una franja explícita en la que el dólar debería flotar libremente. Sin embargo, sí hay una implícita, aceptada por el organismo y reclamada por el mercado.
El padre de la volatilidad es Demian Reidel, un físico que Sturzenegger sedujo para manejar la salida del cepo. El economista dejó su trabajo en Estados Unidos para sumarse al equipo del Central. Su propuesta es ya un dogma en el organismo. Más allá de los sustos de las últimas semanas, en las que el dólar llegó casi hasta los $ 16 y luego se desplomó quizá más de lo buscado, la idea es sencilla: dar un mensaje directo a los ahorristas y a los formadores de precios.
Un dólar volátil -sumado a las tasas elevadas de las últimas semanas- amplifica el riesgo de los ahorristas a la hora de comprar dólares, algo que no sucedía con el tipo de cambio semifijo que impulsó Axel Kicillof el año pasado. Según creen en el Central, aquella opción es la forma de potenciar al peso como moneda de ahorro. A esto se suma una lucha activa contra el aumento de los precios.
Por otro lado, según describieron fuentes del BCRA, los comerciantes están acostumbrados a ciclos recurrentes de corrimientos ascendentes y, luego, fijaciones del tipo de cambio en esos niveles. "Los formadores de precios piensan que si se mueve el dólar es siempre para arriba, igual que los precios. Y los precios nunca bajan", señalaron. La volatilidad controlada es -dicen- un intento de cambiar un patrón de comportamiento y expectativas a futuro.
Este trabajo de largo plazo está supeditado, claro, a la baja de la inflación, principal foco de atención. Como anticipó LA NACION, el BCRA cree que en mayo se empezaría a mostrar la "verdadera tendencia de los precios", más allá del impacto de la devaluación, la suba de tarifas y la baja de las retenciones.
Para eso, el Central ya está "en tránsito" hacia una política de metas de inflación. La primera parada: el nacimiento de un índice de precios (el Indec lo anunció para junio). Pero además trabajan en la elaboración de un modelo econométrico para entender el funcionamiento de los movimientos de tasas, un informe de reporte de inflación y la vuelta del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), con el objetivo de conocer los pronósticos a futuro del sector privado.

