Los siete países más industrializados del mundo (G-7) analizarán este fin de semana en Londres la situación de los tipos de cambio, los déficits, el precio del petróleo y la política monetaria de China. La reunión, que se inicia hoy mismo, será menos tensa de los previsto inicialmente gracias a la reciente recuperación del dólar.
Responsables de los países que se reunirán en la capital británica -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido- ya han anunciado que previsiblemente no habrá cambios en su posición sobre los tipos de cambio. Así, la mención sobre ese asunto en el comunicado que difundirá el G-7 al final de su sesión, muy esperada por los mercados, tiene muchas posibilidades de seguir invariable, como ocurre desde hace un año. Redactado por primera vez en febrero de 2004 en Boca Ratón (Florida, Estados Unidos), este párrafo exhorta a que los tipos de cambio «reflejen los fundamentos económicos», y condena «la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados» entre divisas, considerados negativos para el crecimiento económico.
Incluso con el dólar estabilizado en torno a 1,30 dólares por euro desde hace tres semanas, el asunto de los déficit gemelos estadounidenses -presupuestario y de cuentas corrientes- sigue suscitando inquietud, especialmente entre los europeos.
Por lo demás, la reunión del Grupo de los Siete constatará que este 2005 se inicia bajo muy buenos auspicios: la economía mundial crecerá cerca de 4%, sustentada en el buen nivel de los intercambios comerciales.