La tentación de las tasas y la expectativa de dólar planchado estimulan a los fondos comunes de inversión (FCI) a dirigir su dinero hacia las letras de deuda del Banco Central y ayudan a la entidad a retirar pesos de la economía. Federico Sturzenegger deberá afrontar hoy vencimientos por $ 50.000 millones para evitar expandir aún más la cantidad de dinero y sumar presión a la inflación. En las mesas de dinero presumen que hoy no habrá grandes variaciones en las tasas de interés de referencia del sistema financiero (si bien podría animarse a un recorte de medio punto porcentual) y que la prioridad será, de nuevo, absorber liquidez. El test parece esta vez algo más fácil que en las semanas anteriores: los FCI, que cuentan en estos días con más pesos que lo habitual, demandan cada vez con más voracidad las letras (menores a 35 días de plazo) que el Banco Central sale a ofrecer en el mercado secundario.
Hay una sensación de mayor disponibilidad de liquidez en la economía. En las últimas semanas, el organismo relajó parcialmente su política monetaria, al llevar el ritmo de emisión del 25% al 29% anual en un esfuerzo por atender las necesidades del Tesoro (que debe tomar dinero prestado del sistema, mediante colocaciones de bonos, o del propio BCRA, a través de adelantos transitorios y utilidades). En este contexto, los fondos comunes, especialmente los de renta fija llamados "t 1", se transformaron en las últimas ruedas compradores netos de Lebac de corto plazo (35 días) y alivian con esto la tarea de la mesa de dinero del organismo. Es, precisamente, la ayuda que necesitaba el equipo de Sturzenegger para poder renovar con mayor facilidad sus vencimientos.
Las Lebac se convirtieron en los últimos tiempos en los instrumentos más atractivos del mercado. El retorno que ofrecen, en un escenario de dólar planchado, conspira incluso contra la acumulación de ahorros en los bancos. Los plazos fijos en moneda local, si bien reflejan un avance sostenido, crecen a esta altura por debajo del 3% mensual. El ritmo parece algo tibio si se considera la fuerte suba de tasas de interés que aplicaron los bancos (pagan casi 30% anual por los depósitos más grandes: casi a tono con la inflación y mucho más que la devaluación esperada). Los patrimonios de los fondos "money market" (los que destinan buena parte del dinero a plazos fijos) avanzaron en $ 7.100 millones durante los últimos 30 días, hasta los $ 40.400 millones.
En los últimos días, el Central cambió la estrategia de esterilización de pesos. Para absorber con mayor efectividad, vende letras en tandas que van desde los $ 50 millones a los $ 200 millones cada 15 minutos en el mercado secundario. Con esto no sólo logra enviar señales sobre la decisión que tomará en cuanto a las tasas de interés en la licitación semanal, sino que también realiza una absorción de pesos en la economía que complementa sus esfuerzos en el mercado primario. En estos días, simultáneamente, el organismo subió la tasa de pases pasivos, la operación a través de la cual toma dinero de los bancos por corto plazo. Por pases a 1 día, el Central ya paga el 30% anual; por los que son a 7 días, el 31%. Y con esto logró captar un récord de $ 47.000 millones de entidades públicas y privadas según los datos oficiales hasta el 30 de marzo. Este stock es dinero que las entidades no puede prestar al sector privado, por la caída de la actividad y en la demanda de los créditos, y prefieren entonces guardar en el BCRA a cambio de un buen rendimiento. El nivel acumulado por las entidades es récord y es un reflejo de la fuerte caída en la inversión del sector privado.