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Por Javier Blanco - La plaza doméstica quedó ayer atrapada en la
tendencia negativa que marcaron los mercados del exterior, en una jornada
adversa en general para las inversiones de riesgo y en mercados emergentes,
dado que la plaza local no cuenta con una fuerza de demanda propia que la
sostenga.
El
mejor reflejo de eso fue la caída del 3% con que finalizó la rueda el índice
Merval, al que le pesó su componente extranjero (entre Petrobras y Tenaris
explican 24% de su conducta). En especial, si se la compara con el retroceso
inferior a la mitad (1,44%) con que el cerró su "primo", el Merval
Argentina, más representativo del riesgo local.
Parte de la explicación la dan Brasil, en general, y la situación de
Petrobras, en particular. En el primer caso, todo deriva del pedido que el jefe
de la Abogacía General de la Unión (AGU), José Eduardo Cardozo, hizo al
Congreso para archivar el proceso de juicio político contra Dilma Rousseff por
"falta de fundamento jurídico". Esto acabó con esa primavera financiera
e hizo caer 3,5% el Bovespa y 1,5% el real.
Al
castigo general, la petrolera sumó otro, dado que se filtró que Dilma analiza
bajar los precios internos de los combustibles (intentando estimular la
actividad y recobrar popularidad), lo que trascendió en una jornada en la que
el precio mundial del crudo cayó 3% y quedó en mínimos del mes.
A esto se suma un contexto algo más negativo para los mercados
emergentes, reflejado en el ajuste del 2% promedio que registraron los ADR
argentinos en Wall Street y la suba del 1% que tuvo el riesgo emergente. Si una
parte de la plaza local pudo absorber el ajuste fue porque, para lograrlo, se
escudó en su bajo nivel de actividad (se operaron apenas $ 150 millones con
acciones).
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