 El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, reafirmó ayer la continuidad de la política monetaria basada en metas de inflación y un tipo de cambio flotante, al tiempo que subrayó la necesidad de mantener las tasas de interés altas hasta que la suba en precios muestre claros signos de descenso. "En la práctica esto implica que en tanto la inflación se ubique por encima de sus objetivos, la tasa de interés deberá aumentar o mantenerse en modo contractivo, mientras que podrá bajar cuando se perciban señales inequívocas de una merma en los registros de inflación", señaló.
Al exponer durante el seminario Bloomberg Summit 2016 celebrado en el Museo de Artes Decorativas, dijo que "en las últimas semanas se ha reclamado al BCRA que intervenga mucho más activamente en el mercado cambiario" y "se ha criticado la decisión de tolerar una mayor volatilidad en las cotizaciones del tipo de cambio". En respuesta a estos cuestionamientos, Sturzenegger sostuvo que el eje de esa decisión se sustentó en "la migración a un esquema de metas de inflación (...) que responde al imperativo de pensar en el largo plazo".
"Una estrategia de estabilización con tipo de cambio flotante y ancla monetaria puede implicar tasas de interés eventualmente algo mayores y un comportamiento menos expansivo del consumo durante la fase inicial, pero permitirá luego una recuperación en el marco de una mayor sostenibilidad macroeconómica", explicó, al describir el momento por el que atraviesa la economía.
El presidente del BCRA aseguró también que en los próximos meses se concluirá con los pagos de los contratos a futuro concretados durante la gestión de Alejandro Vanoli. Al ser consultado sobre las reservas, respondió que "el tema no me preocupa. Las reservas pierden un poco de relevancia" en el actual contexto de política monetaria tras la eliminación del cepo y de mayor confianza en la nueva gestión. Sin embargo, resaltó que lo que sí le preocupa es que dentro de las reservas del Central están los encajes en dólares de los bancos, que suman u$s 8.000 millones. Dijo que tener "parado" ese monto "es un desperdicio" y que sería muy bueno "aplicarlos a la inversión productiva" por parte de empresas exportadoras que generan ingresos en dólares. |