Los países más ricos del mundo (G-7) reunidos hoy en Londres no lograron un compromiso de China sobre la revaluación de su divisa, el yuan, que tanto Europa como Estados Unidos consideran clave para solventar los desequilibrios económicos mundiales. No obstante, el G-7 indicó que ha detectado una mayor flexbilidad en sus homólogos chinos sobre este problema.
El G-7 repitió su comunicado previo con respecto a los tipos de cambio, en el que pide más flexbilidad a China, y se mostró optimista sobre el crecimiento mundial en 2005.
"Hubo algunas sugerencias muy cautas por parte de China hacia una mayor flexibilidad del tipo de cambio", aseguró el ministro germano de Finanzas, Hans Eichel, al fin de la reunión del G-7. El gobernador del banco central chino, Zhou Xiaochouan, aseguró que su país siempre está "considerando formas para mejorar [su política] de tipo de cambio".
Pese a esa buena voluntad, los líderes de las economías más industrializadas no recibieron ni la promesa de una revaluación ni un calendario. Europa y EEUU han reclamado a Pekín que actúe cuanto antes.
Los europeos se quejan de que el euro ha soportado la mayor parte del ´dolor económico´ provocado por la depreciación del dólar; mientras China no ha sufrido nada. El euro ha caído en el último año y medio un 20% frente al dólar, y el yen ha retrocedido un 11%. El yuan se ha mantenido estable.
El comunicado entre los países más ricos y China se limita a decir que hubo un intercambio de puntos de vista sobre "la política fiscal y monetaria en el G-7, las perspectivas económicas de Asia, y la flexibilidad de los tipos de cambio". China mantiene su moneda anclada en 8,28 yuanes por dólar desde hace alrededor de una década.
Los países más ricos reiteraron, en referencia a China, que "es deseable una mayor flexibilidad de los tipos de cambio en aquellos grandes países o áreas económicas que carecen de tal flexibilidad, para promover un ajuste suave y generalizado del sistema financiero internacional, basado en los mecanismos de mercado”.
El comunicado también enfatiza que "los tipos de cambio deben reflejar los fundamentos de la economía. La excesiva volatilidad y los movimientos desordenados de los tipos de cambio son indeseables para el crecimiento económico".
El G-7 utilizó este redacción del comunicado hace justo un año, en una reunión en Boca Ratón (Estados Unidos).
Los países más ricos indicaron que la economía global, tras crecer el año pasado a su ritmo más alto en tres décadas, sigue siendo "robusta". "Los riesgos están equilibrados, aunque los desequilibrios se mantienen", dice el comunicado. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, destacó el petróleo como uno de los principales riesgos.

