El billete verde se situó en sus máximos de los últimos tres meses frente al euro después de que la divisa estadounidense siga lanzada tras los comentarios que el presidente de la Reserva Federal emitió la semana pasada, en los que aseguraba que los déficits que amenazan el equilibrio de la primera economía mundial están llegando a su techo definitivo. El yen se vio castigado nuevamente por la intención del Banco de China de no dejar fluctuar libremente al yuan. El euro perdió rápidamente la referencia de 1,29 dólares y no volvió a recuperarla en toda la sesión. Es más, la moneda única marcó un mínimo intradía de 1,2824 dólares, lo que no se veía desde comienzos del pasado mes de noviembre, precisamente cuando el euro inició su escalada hacia sus máximos históricos, que algunos achacaron a la victoria electoral de George W. Bush.
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, intervino en la reunión de los siete países más industrializados del mundo (G-7) durante el final de la pasada semana y aseguró que el déficit comercial de EE UU está tocando techo y comenzará a reducirse. Las palabras de Greenspan dejaron incluso en un segundo plano a las cifras de creación de empleo que se publicaron en EE UU, que decepcionaron a los expertos al quedarse por debajo de las perspectivas de los analistas.
El euro sigue sin mostrar capacidad de reacción, con unos últimos datos macroeconómicos que no terminan de convencer a los inversores para que apuesten por el euro, que ha tenido un nefasto inicio de año.
Mientras, el dólar también mostró su fortaleza frente al yen, que volvió a retroceder hasta situarse en mínimos del último mes frente a la divisa estadounidense. El gobernador del Banco de China, Zhou Xiaochuan, asegueró que el yuan no se va a devaluar, lo que vino a confirmar que sus sistema de cotización seguirá ligado al dólar. En una entrevisata concedida también durante la reunión del G-7, a la que China fue invitada, Zhou se mostró convencido de que “ahora no es momento para cambiar la política” en torno al yuan.