Por: Liliana Franco - El Fondo Monetario es bastante optimista respecto al futuro de la economía argentina; así se expresaron las principales autoridades económicas del organismo internacional durante la conferencia de prensa donde se presentó el último informe de "Perspectivas Económicas Mundiales" (WEO en inglés) dirigido por el economista Maurice Obstfeld. Según reza el informe las medidas adoptadas por el Gobierno argentino "para corregir los desequilibrios macroeconómicos y las distorsiones microeconómicas han mejorado las perspectivas de crecimiento a medio plazo, pero es probable que el ajuste genere una recesión leve en 2016". Por esta razón, el organismo estima una caída del 1% del PBI este año pero anticipa un rebote en 2017 del 2,8%.
Las expectativas positivas sobre la Argentina fueron expresadas con claridad por Oya Celasun, subjefa de División en el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI: "Es difícil hacer predicciones en estos momentos (sobre la evolución económica argentina) dado los importantes cambios que se están llevando a cabo para eliminar las distorsiones, pero lo cierto es que más allá de esto creemos que estas reformas están generando la confianza necesaria y por esto creemos que el crecimiento alcanzará el 3% en 2017".
Un tema que en el informe se menciona es la inflación, pero no incluye la proyección para la Argentina de este año y sí mantiene un horizonte de precios elevados del 19,9% para 2017 (varias veces la inflación promedio de los emergentes se calcula en 4,5% para 2016 y 4,2% para 2017). Si se cumplieran las proyecciones del Fondo y de analistas locales, la Argentina sería el tercero o cuarto país con más inflación del mundo, detrás de Venezuela (casi 500%) y Sudán del Sur (más de 200%). Coherente con la "leve" recesión que espera el Fondo, las proyecciones de desocupación van en aumento, ya que pasan del 6,5% de la población el año pasado, a 7,8% para el año en curso, con una ligera baja a 7,4% para 2017.
"El crecimiento global continúa, pero a un ritmo crecientemente decepcionante que deja a la economía mundial más expuesta a riesgos negativos", sostuvo el economista Maurice Obstfeld del FMI al presentar el trabajo. Las nuevas proyecciones contemplan una "ligera" aceleración en el crecimiento este año, al 3,2% (0,1% de avance en relación con 2015) y un ritmo mayor del 3,5%, para 2017. En este contexto de crecimiento "demasiado bajo por demasiado tiempo", según la caracterización de Obstfeld, a la Argentina no le toca la mejor parte. Uno de los grandes países que sufrirá una fuerte recesión es Brasil, principal destino de las exportaciones industriales argentinas: el FMI prevé una caída del 3,8% en el año en curso y estancamiento para el próximo.
En tanto, para China, país determinante del comportamiento del precio de las materias primas, se prevé que continúe la desaceleración del crecimiento que sería del 6,5% en el presente año y del 6,2% en el próximo, a distancia de las tasas de casi el 10% de aumento que registró en los años noventa y comienzos del siglo.
El Fondo espera que mejore el resultado de la cuenta corriente de la Argentina, que reduciría el déficit del 2,8% del PBI al 1,7% este año aunque volvería a aumentar al 2,2% en 2017.