Por Rafael Mathus Ruiz - WASHINGTON.- La salida del default les permitirá a la Argentina y a América latina recibir más fondos en préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), gracias a la mejora en la nota del país por la caída del riesgo crediticio, que le permitirá al banco liberar capital y, por ende, enviar más recursos a la región. Tanto el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, como el titular de Economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, destacaron este efecto directo que ha tenido el acuerdo con los holdouts, que esta semana recibirán el pago del Gobierno luego de años de litigio. El capital del BID, que emite bonos para financiarse y cuya operación financiera está atada al riesgo de los países de la región, aumentará cerca de US$ 2000 millones gracias a la salida del default de la Argentina. Eso, a su vez, se traducirá en más créditos para América latina. Prat-Gay estimó aquí que el aumento del capital del BID equivale a un fondeo adicional de unos US$ 8000 millones o "un año de préstamos al resto de la región". La Argentina, estimó Lacunza, podría llegar a recibir alrededor de US$ 800 millones adicionales a los ya pactados con la entidad al inicio del gobierno de Mauricio Macri, cuando se acordaron créditos por US$ 5000 millones. Lacunza dijo que el BID prevé duplicar su exposición en la Argentina el año próximo. La provincia de Buenos Aires espera recibir este año y el próximo unos US$ 1150 millones como parte del paquete de proyectos en carpeta. También estuvo aquí el presidente del Banco Nación. Carlos Melconian se reunió con inversores y analizó con el vicepresidente del Banco Mundial para América latina, Jorge Familiar, "posibles líneas de trabajo" para financiar a las pequeñas y medianas empresas, según informó la entidad en un comunicado. Los funcionarios argentinos comenzaron a dispersarse ayer, luego de una intensa semana que les dejó varias noticias alentadoras. Una parte del equipo económico regresó a Nueva York para seguir la colocación del nuevo bono con el cual el Gobierno espera recaudar unos US$ 15.000 millones (ver aparte). Prat-Gay regresó al país. La Argentina y Brasil fueron los dos países de la región que más atención atrajeron en Washington, por razones antagónicas. Al pensar en Brasil, los inversores ya dan por terminado el gobierno de Dilma Rousseff y han comenzado a evaluar las dificultades y los desafíos de una eventual transición, más allá de la votación de ayer en el Parlamento brasileño. La Argentina, en las palabras de Lacunza, "fue la niña bonita", en un contexto difícil para los países emergentes en general. Un resumen de las reuniones de los últimos días elaborado por un banco de inversión extranjero, al que accedió LA NACION, destaca el enorme progreso del gobierno nacional para reparar la herencia, a la vez que da un guiño al gradualismo oficial, al afirmar que los inversores reconocen que el ajuste fiscal debe estar supeditado al respaldo social y a la preservación de la gobernabilidad. Ya con la Argentina de regreso en la arena financiera internacional, y tras la salida del default, las miradas ahora recaerán en tres datos que los inversores siguen muy de cerca: el déficit fiscal, la inflación y el crecimiento del PBI. El Gobierno espera que el segundo semestre muestre francos avances en los dos últimos frentes. Entre los inversores parece reinar una mayor cautela, aunque manteniendo el optimismo respecto del futuro. |