
OSVALDO CALELLO - Las exportaciones argentinas aumentaron 17% en 2004,y alcanzaron el valor récord de 34.453 millones de dólares, pero en su composición los productos tradicionales siguen, como en la década del 90’, constituyendo alrededor de dos tercios de los despachos.
El informe económico semanal de Ecolatina destaca este avance, señalando la comercialización de bienes industriales y de manufacturas de origen agropecuario, así como el aumento de los precios de las materias primas, como los resortes fundamentales del desempeño exportador.
De acuerdo con las proyecciones de la consultora, durante 2005 se mantendrá la tendencia y las colocaciones externas, favorecidas por el comportamiento de la economía mundial y la estrategia de búsqueda de nuevos mercados, experimentarán una nueva suba de 7,4%.
Sin embargo, el análisis se centra en la composición del comercio exportador y, particularmente, en el contenido de valor agregado de los distintos bloques. A precios de 1993 (elimina la volatibilidad de las cotizaciones, especialmente de materias primas) los despachos externos en 2004 llegaron a 30.636 millones de dólares, 134% sobre el registro del año de referencia. Esta suba no fue uniforme.
Por ejemplo los productos primarios evolucionaron en línea con el conjunto de las exportaciones y, por lo tanto, su participación en el total se mantuvo, como en los últimos veinte años, en torno de los dos tercios.
A su vez, las exportaciones de bienes de escala (los producidos en grandes explotaciones o empresas, básicamente derivados de materias primas, químicos, plásticos, metales, etc, y vehículos) fueron las que más crecieron: 207% entre 1993 y 2004, hasta representar el 20% de las colocaciones externas, contra 15,4% en 1993. Este avance contrastó con el de los bienes de especialización y los de base científico-tecnológica. Los primeros, que incluyen productos químicos elaborados, fundición de hierro y acero, herramientas y manufacturas de metales comunes, pieles, cueros y sus manufacturas, entre otros, registraron una variación en el período de 90%, alcanzando a precios constantes 3.140 millones de dólares, 10,2% del total, 2,4 puntos porcentuales menos que en 1993. El estudio relaciona esta pérdida de posiciones con la crisis que soportó la industria en la segunda parte de los noventa. Posteriormente el repunte exportador que arranca en 2002 no modificó la participación de ese bloque en el total.
En términos relativos el mayor retroceso se registró entre los bienes de base científico-tecnológica, que abarca máquinas, aparatos, material eléctrico; material de transporte (excluidos vehículos terrestres); material óptico, instrumentos de precisión, etc. Su tasa de variación en el período fue de apenas 35%, y su participación en las exportaciones bajó a 3,8%, contra 6,6% que tenían en 1993.
Pero también se produjeron modificaciones en el peso de cada renglón dentro de los bloques. Por ejemplo, entre los bienes tradicionales ganaron terreno los alimentos y bebidas, y los aceites y grasas, en detrimento de los combustibles, afectados éstos por la suba de las retenciones a la exportación.
A su vez en el bloque de los bienes de escala aumentaron su participación las manufacturas de industrias de procesos medios (plásticos, productos de fundición de hierro y acero, etc), las de origen agropecuario y forestal y los bienes de tecnología media y alta (especialmente productos farmaceúticos). Por el contrario, el resto de las manufacturas derivadas de materias primas y la industria automotriz, perdieron gravitación en los envíos al exterior.
En el caso de las exportaciones de bienes de especialización, la nota llamativa es la caída de la participación de las ramas textil e indumentaria, producto de la profunda crisis por la que atravesaron durante el período recesivo que arrancó en 1998. En 1993 la participación conjunta de esas industrias llegaba al 61% del total; en 2004 esa proporción quedó reducida a 41%.