
PHILIP COGGAN - Pocos matrimonios en la actualidad tienen lugar en el cielo. En la mayoría de las bodas hay alguien parado en el fondo que está pensando: "¿Qué rayos verá uno en el otro?".
La prosperidad económica del mundo descansa en la unión improbable de Estados Unidos, la superpotencia militar y bastión del libre mercado, y China, todavía dirigida nominalmente por comunistas, pero que están tomando el capitalismo como algo muy natural.
El convenio marital parece simple. Stephen Roach, el economista de Morgan Stanely, lo describe como "uno en el que China produce, EE.UU. consume y el resto del mundo paga generosamente la cuenta y siguen paseando".
Los bajos costos de China le han dado una gran ventaja competitiva en los productos de manufacturados. El resultado, al menos en 2004, fue una combinación de fuerte crecimiento mundial y baja inflación.
Al mismo tiempo, China se ha sentido feliz de reciclar sus siempre crecientes reservas de divisas en dólares norteamericanos con el fin de mantener fijado el renminbi al dólar. EE.UU. obtiene productos baratos de China y China consigue un mercado de exportación. Esto ha sido descrito como el mayor programa de financiamiento a un vendedor de la historia. Y al igual que ocurre en los matrimonios, sin embargo, hay riñas y potencial para recriminaciones futuras. Algunos políticos estadounidenses afirman que Pekín debería abandonar la fijación de su moneda al dólar, lo cual les está dando una ventaja desleal.
En las últimas semanas ha habido algunas especulaciones de que China podría ceder y permitir una devaluación moderada. Pero eso no parece probable en un corto plazo. Primero, las autoridades chinas no quieren que se les vea cediendo ante las presiones de EE.UU. Segundo, una reevaluación probablemente no sea necesaria para la economía china; la inflación bajó con fuerza durante los últimos meses. Tercero, una reevaluación modesta no haría gran cosa para mejorar el déficit de la cuenta corriente de EE.UU.
A largo plazo, el predominio militar de EE.UU. pudiera enfrentar un desafío del poder de China. EE.UU. parece ser una garantía para Taiwan contra una invasión del continente. Las autoridades chinas se niegan a reconocer la independencia de Taiwan, pero parecen dispuestas a vivir con el status quo. Sin embargo, si China se viera envuelta en un conflicto con Taiwan, ¿cómo entrarían a jugar los vínculos económicos y financieros? ¿Podría EE.UU. permitirse, realmente, entrar en acciones militares con uno de sus mayores acreedores?.
En el corto plazo, los mercados están más preocupados con si el negocio "productos por bonos del Tesoro de EE.UU" se rompe, o si el acuerdo pudiera dejar de tener implicaciones tan benignas para la economía y el sector corporativo.
Veamos el tema de la inflación. A simple vista pudiera parecer que hay un problema. La demanda china ha hecho subir los precios de las materias primas, mientras que la competencia china ha mantenido bajos los precios de los productos manufacturados. Sin embargo, las ganancias de EE.UU. casi nunca se habían visto tan saludables.
El truco está en que mientras se incrementa la producción, las compañías de EE.UU. han sido capaces de mantener la tapa sobre los costos por salario. Esto le debe algo al volumen de inactividad en la economía norteamericana y también algo a la capacidad de la sub-contratar empleos en regiones de costos más bajos.
Sin embargo, el truco pudiera estar perdiendo encanto. Las cifras dadas a conocer la semana pasada muestran que el crecimiento de la productividad se redujo a un 0.8% en el cuarto trimestre, mientras el crecimiento del costo unitario por trabajo subió de 1.6% a 2.3%.
Al igual que márgenes de ganancias más estrechos, un aumento en los costos unitarios por trabajo pudieran conducir a una inflación más alta. Esto pudiera persuadir a la Reserva Federal a continuar subiendo las tasas de interés.
Los mercados de bonos, hasta ahora, han estado notablemente tranquilos ante los ajustes de la Fed. En verdad, los rendimientos de los bonos a 10 años bajaron desde que la Fed empezó a moverse. Algunos atribuyen esta sangre fría a las preocupaciones con la desaceleración económica: otros, al reconocimiento de los inversores de que la Fed sencillamente está volviendo a poner las tasas en posición "normal", de los niveles de crisis.