El euro logró reaccionar en el mercado de divisas después de unas primeras horas de negociación complicadas, en las que el dólar ahondó en sus máximos de los tres últimos meses frente a la moneda única, que por momentos se acercó de forma peligrosa a perder la referencia de 1,27 dólares. Sin embargo, las cifras de producción industrial en Alemania, mejores de lo previsto, contribuyó a la reacción del euro. No obstante, el dólar sigue mostrando un comportamiento robusto y más después de que la gobernadora de la Reserva Federal Susan Bies asegurara que en estos momentos la primera economía mundial está atrayendo una cantidad ingente de inversión desde el exterior.
El euro inició la sesión con pérdidas que le llevaron a sus mínimos intradía, que quedaron fijados en 1,2729 dólares. En una conferencia pronunciada a última hora de ayer, Bies dio un nuevo impulso al billete verde después del que le dio el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, durante su intervención en la reunión del G-7, en la que aseguró que el abultado déficit exterior de EEUU está tocando techo y que ha llegado la hora de que se recorte.
Además, los bancos de inversión comienzan a modificar sus previsiones acerca del mercado de divisas y el panorama ya no es tan sombrío para el dólar. UBS, uno de los principales actores en el mercado, pronosticó que el euro se cambiará por 1,27 dólares en un mes y por 1,30 dólares en tres meses, desde sus anteriores estimaciones, de 1,34 dólares y 1,37 dólares, respectivamente. Los analistas no descartan que en los próximos días llegue nuevas revisiones de pronósticos para el dólar.
El euro fue capaz de recortar casi todo el terreno perdido y se situaba al cierre de la sesión de las plazas europeas en torno a 1,2760 dólares. La producción industrial en Alemania se elevó por encima de lo previsto en enero, lo que supone el tercer mes consecutivo al alza. Ha sido uno de los pocos datos macroeconómicos que se han publicado durante las últimas semanas que ha sido positivo para el entorno de la zona euro.
El yen perdió más de un 1% frente al dólar y estaba a punto de dejar atrás la referencia de 105 unidades por cada billete verde. La moneda japonesa sigue pagando el hecho de que el yuan no vaya a modificar su sistema de cotización y, por lo tanto, no vaya a fluctuar libremente en el mercado.