Ayer la prima de riesgo-país trepó más de 27% alcanzando niveles de 488 puntos básicos. Pero este aumento no responde a algún dato o noticia económica negativa sino a la adecuación de la canasta de bonos que utiliza el JP Morgan para medir el índice de riesgo-país, EMBI, luego de la colocación de deuda para el pago a los fondos buitre. Cabe recordar que tras la reciente emisión este indicador había retrocedido a niveles de 2007, por debajo de los 380 puntos.
Pero además de incorporar los nuevos títulos en dólares también entra a jugar el hecho de que el banco de inversión debe adecuar además la participación de la deuda argentina dentro del total del índice de mercados emergentes. El EMBI argentino mide el spread entre el rendimiento (libre de riesgo) de los bonos soberanos de EE.UU. y sus similares de Argentina en dólares, o sea, establece cuánto más paga el título argentino por encima de los bonos del Tesoro de EE.UU. Es en realidad para los inversor una medida del riesgo de default de la deuda soberana. Los bonos deben ser en dólares, bajo ley de EE.UU., de más de u$s 500 millones emitidos, y de vida promedio de más de 2,5 años.
Este cambio es relevante porque los grandes inversores buscan replicar la cartera del EMBI como benchmark, o sea, como referencia del rendimiento esperado, por lo que deberán ir posicionándose en los nuevos bonos emitidos. La deuda argentina representa dentro del EMBI menos del 2%, cuando antes del default de 2001 era más del 20%. Ahora podrá acercarse en torno del 3,5%. El JP Morgan contemplaba solo al bono Par y al Discount, ambos en dólares, bajo legislación externa (NY) para el cálculo. Ahora al contemplar los nuevos títulos a 10 años de plazo que rinden un 7,5% (cupón), el diferencial se eleva a más de 500 puntos básicos.