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Por Javier Blanco - La Lebacmanía acabó con el boom de los plazos fijos
activado en diciembre, cuando el Banco Central (BCRA) y los bancos retocaron al
alza las tasas de interés que ofrecían por los depósitos en pesos para tratar
de desalentar traspasos al dólar, justo cuando el Gobierno procedía a desarmar
el cepo cambiario.
Este tipo de
colocaciones privadas, que crecieron en más de $ 30.000 millones durante el
último mes de 2015 y se mantuvieron en expansión hasta comienzos de abril,
registraron en los últimos 30 días una caída de $ 7000 millones. Así, el stock
total, que promediaba los $ 469.500 millones el 22 de marzo pasado, se redujo a
$ 462.500 millones al 22 del corriente, es decir, mermó 1,5 por ciento.
Mientras se sucedía este drenaje, que viene en aceleración en los
últimos 15 días, la participación de inversores minoristas en la subasta que
semanalmente hace el BCRA creció del 3,2 al 5% en el total colocado. Traducida
en números, esa demanda, que en la colocación a menor plazo promediaba los $
325 millones en febrero (cuando una Lebac rendía 30%), subió a 1300 millones en
marzo, desde que el BCRA elevó el martes 8 la tasa al 38% y se estabilizó en
torno a los $ 2300 millones durante abril, cuando ese rendimiento lleva ocho
semanas de reinado.
El movimiento deja
a la vista un creciente arbitraje de las colocaciones en pesos en busca de
mayores retornos, lo que no debería sorprender ya que mientras en promedio los
bancos pagaron tasas del 26 al 28% anual por los plazos fijos minoristas a un
mes, quien se atrevió a apostar por una Lebac a 35 días capturó una renta del
38% anual, es decir, entre 10 y 12 puntos superior.
"Lo que vemos estructuralmente es el impacto que tiene la política
contractiva en los agregados monetarios: la demanda de pesos está planchada. La
fuerte sustitución de plazos fijos por Lebac es parte de este proceso, que
afecta la capacidad prestable disponible de los bancos y se convierte en otro
factor recesivo procíclico", advierte Hernán Hirsch, director de la consultora
FyE.
Andrés Méndez, de
AMF Economía, observa que el fenómeno de migración está liderado por los
depositantes mayoristas o más sofisticados, "que evidentemente se tentaron
con el diferencial de tasas". "El ahorrista minorista clásico apuesta
al plazo fijo porque los datos muestran que ese segmento sigue en alza",
aclara. Y Federico Furiase, del Estudio Bein, advierte que esta ola de
traspasos seguirá "mientras la inflación acote el margen del BCRA para
bajar rápido la tasa Lebac de corto plazo, y mientras la llegada de dólares
mantenga aplacadas las expectativas de devaluación".
Incidencia del
dólar calmo
La
introducción del factor "dólar planchado" es clave para entender el
comportamiento de los ahorristas. "Las apuestas al peso son clásicas en
esta parte del año, cuando el mercado cambiario se tranquiliza y la estabilidad
y hasta baja del dólar garantiza una posible mayor compra de divisas a
futuro", dice Méndez.
Luis Varela,
titular de Saber Invertir, observa que las letras fueron una buena apuesta en
pesos en los últimos 90 días (excluyendo las acciones), aunque igualmente
perdieran poder de compra. "Con una inflación del 12% para ese plazo, el
dólar subió 2,6%, las acciones medidas en dólares, 34%, y los bonos, 7%;
mientras el plazo fijo rindió 6,7% y las Letras, 9%", detalló. Cree,
además, que seguirán siendo una opción válida de apuesta por algunas semanas
más. Pero advierte sobre el problema que viene después, "cuando los que
hoy están invertidos en Lebac crean que el ciclo de baja del dólar esté
cumplido", dice, en alusión a que el 82% del total de casi $ 500.000
millones ya invertidos en este instrumento vencen en apenas 90 días.
Volúmenes ?para observar
7000
Millones
Cayó el stock de
plazos fijos privados en pesos en los últimos 30 días. Se redujo de $ 469.500
millones a 462.500 millones, lo que implica una merma del 1,5 por ciento
8500
Millones
Fueron destinados
por inversores minoristas en lo que va de abril a la compra de Lebac a 35 días
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