El dólar mostró de nuevo dos caras durante la sesión, ya que llegó a desafiar nuevos máximos de los últimos tres meses frente al euro pero arribó al cierre de las principales plazas europeas con leves descensos en relación con la moneda única. El presidente de la Reserva Federal de Atlanta sugirió que el organismo emisor podría tomarse un respiro a la hora de elevar los tipos de interés en EE UU. Jack Guynn manifestó que el adjetivo “moderado” que aparecía en los comunicados de la Fed describiendo los movimientos del organismo emisor podría desaparecer de las notas emitidas por el equipo de Alan Greenspan, que podría dejar los tipos en el 2,5% durante la próxima reunión de su Comité de Mercado Abierto.
De hecho, la reacción también se apreció en el mercado de deuda, donde los bonos estadounidenses de referencia redujeron su rentabilidad hasta el 4%, una cota que no se veía desde el pasado mes de abril.
La Reserva Federal ha elevado los tipos de interés en EE UU de forma ininterrumpida desde finales de junio de 2004, a razón de 25 puntos básicos por cada reunión, incluida la celebrada antes de las elecciones presidenciales, lo que convirtió a Greenspan en el primer presidente de la Reserva Federal que modificaba el precio oficial del dinero antes de unos comicios desde el fin de la II Guerra Mundial. Sin embargo, esta tendencia podría interrumpirse próximamente, en la reunión que la Fed debe celebrar en marzo.
Mientras, el euro sigue sin mostrar una reacción definida. Su cotización subió más impulsada por los temores de los inversores a continuar con los avances en el dólar que por el hecho de que la situación económica en el Viejo Continente impulse al optimismo. Así, Klaus Liebscher, miembro del consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), aseguró que los tipos de interés en la zona euro se encuentran en cotas apropiadas y que no es el momento de subirlos, ya que la debilidad del mercado laboral impedirá que afloren tensiones inflacionistas, el principal objetivo del organismo emisor. Las palabras de Liebscher no estimularon la compra de euros.
El yen apenas mostró reacción pese a los comentarios que apuntan a que el Banco de Japón podría elevar los tipos de interés ante la posibilidad de que las compañías comiencen a elevar los precios de sus productos.