Por Pablo Wende - Aunque hace pocos días se le terminó de saldar la deuda a los holdouts y la Argentina recuperó el acceso al financiamiento externo, inesperadamente el nivel de reservas volvió a ser un tema de cierta preocupación entre los inversores. Sucede que mayo será un mes complejo para el stock de dólares que maneja el Central: este mes hay que utilizar unos u$s 3.000 millones para cancelar las obligaciones impagas con bonistas argentinas, que en algunos casos acumulan cuatro cupones de intereses sin cobrar, pero además se suma la cuota anual al Club de París, por u$s 2.300 millones, en el marco del acuerdo firmado por Axel Kicillof en 2014, pocos antes de ingresar en default técnico.
Usualmente este mes aparece como bastante relajado en relación con la situación cambiaria ya que ingresan los dólares de la cosecha gruesa. Pero las demoras generadas por las lluvias provocarán que esa liquidación demore un poco más de lo habitual.
Pero el principal factor que afectará a las reservas durante el mes son los importantes pagos que tiene por delante el Gobierno, que recurrirá a las divisas en poder del Central. Esta situación ya era conocida cuando ingresaron más de u$s 4.700 millones hace pocos días, tras la megaemisión de deuda que efectuó el Gobierno. Parte de los dólares conseguidos fueron directamente a pagarle a los holdouts, pero otra parte ingresó al mercado local, elevando las reservas hasta los u$s 35.000 millones. Ese dinero será utilizado justamente para los tenedores de bonos que entraron en default a partir de julio de 2014, por la decisión del juez Griesa de bloquearle los pagos a la Argentina.
A esto se suma el vencimiento anual de la cuota acordada con el Club de Paris; pago que pago toca este mes, siendo el principal vencimiento de deuda del año que afronta la Argentina. En su momento, el acuerdo resultó muy criticado por las multas que aceptó pagar el Gobierno de Cristina de Kirchner, que elevaron el capital demandado de poco más de u$s 6.000 millones hasta los u$s 10.000 millones.
El detalle es que estos pagos impactarán significativamente en las reservas, que tras haber tocado los u$s 35.043 millones vienen cayendo sin prisa pero sin pausa. Ayer, tras una merma de u$s 48 millones, finalizaron en u$s 34.316 millones.
Claro que, tal como sucedía durante el Gobierno de Cristina, a esta cifra de reservas hay que "refinarla" para llegar a un número más aproximado a la realidad:
- Se estima que tras los pagos mencionados, el stock caerá por debajo de los u$s 30.000 millones.
- A ese nivel, sin embargo, correspondería restar el préstamo de corto plazo acordado por el Central con un grupo de bancos internacionales en enero pasado y que tendrá una duración de 11 meses. Descontados esos u$s 5.000 millones (algo que incluso también lo mantiene aparte el BCRA), las reservas en realidad caen a menos de u$s 25.000 millones, una cifra muy parecida a la que dejó el Gobierno.
Para colmo, el propio titular del Central, Federico Sturzenegger, reconoció que tiene ciertas limitaciones para salir a comprar dólares al mercado, ante el peligro de que esa emisión de pesos genere más inflación.
El balance cambiario divulgado por el BCRA correspondiente al primer trimestre arrojó una realidad preocupante: prácticamente todos los dólares que ingresaron por la liquidación del sector agroexportador y los provenientes de emisión de deuda se perdieron por atesoramiento, turismo y giro de dividendos al exterior. Esto explica por qué en el primer trimestre las reservas casi no se movieron.
Un aspecto preocupante es la percepción de que continúa el atraso cambiario, pese a la devaluación. Este punto, sumado a la escasez de reservas, podrían llevar a los inversores a presionar sobre el tipo de cambio. Si bien se espera un flujo favorable de divisas en los próximos meses para el país, esta posibilidad de presión sobre el tipo de cambio impediría volver a bajar en forma más decidida las tasas, que se mantienen en el 38% anual para las Lebac a 35 días.