Por Jorge Herrera - En abril la balanza comercial con Brasil arrojó un déficit de u$s 276 millones, lo que representa un incremento interanual del 289%. De esta manera el primer cuatrimestre registra un rojo con el vecino país de u$s 1.388 millones, esto es un 216% más que en 2015, según los datos difundidos ayer por el Gobierno de Dilma Rousseff.
El comercio bilateral sigue así reflejando el clima con que se desenvuelven ambas economías donde los embarques argentinos a Brasil siguen retrocediendo a la par de la recesión, mientras las importaciones de productos brasileños experimentan una leve recuperación tras cierta flexibilidad negociada de las restricciones sobre las compras externas argentinas. Así el mes pasado las exportaciones argentinas cayeron un 17% interanual a u$s 780 millones mientras las ventas externas brasileñas subieron un 4% interanual a u$s 1.056 millones. En el acumulado del primer cuatrimestre se observa la fuerte caída de las exportaciones argentinas del 25% (a u$s 2.728 millones) y el tenue incremento de las brasileñas del 1% (a u$s 4.116 millones).
Por un lado, Brasil que está en recesión y en el punto álgido de la crisis política, está cosechando los beneficios de un tipo de cambio más depreciado; prueba de ello es que en el primer cuatrimestre alcanzó un superávit récord de u$s 13,300 millones (fue el mejor abril desde 1989). Al respecto debe destacarse el derrumbe de las importaciones totales brasileñas de un 32% en este período, lo que incide directamente en los embarques argentinos seriamente ligados al sector manufacturero (casi la mitad de las exportaciones son MOI). Pero además se beneficia de las menores restricciones a las importaciones argentinas de ese origen, quizás, pautadas dentro de las últimas negociaciones bilaterales para bajar los decibeles del conflicto comercial dado el delicado contexto político en ambas fronteras.
En abril las exportaciones argentinas a Brasil que más cayeron fueron los automóviles de pasajeros y autopartes, vehículos de carga, trigo en grano, insecticidas, peras frescas, productos de perfumería, motores para vehículos y cebada en grano entre otros. Por su parte, las importaciones de productos brasileños que más crecieron fueron vehículos, de carga, automóviles de pasajeros, tractores, neumáticos, óxido de aluminio y material para vías férreas, entre otros.
"En términos sectoriales, en lo que va del año el sector automotor tracciona las importaciones desde Brasil, aunque también crecen las compras de óxido de aluminio, medicamentos, pilas/baterías e insecticidas entre otros", señala la consultora Abeceb.
La evolución del comercio con Brasil viene generando preocupación dentro del sector industrial, el cual está hoy un 4,5% por debajo del nivel récord de 2011. "Uno de los factores clave que explica este comportamiento es la estructura del comercio exterior argentino que depende sustancialmente de Brasil (destino del 27% de las exportaciones de manufacturas)", sostiene un informe del Centro de Estudios Económicos de la UIA. "En 2015 las exportaciones MOI hacia Brasil cayeron de manera generalizada (21%) y 2 de cada 3 dólares que se perdieron por exportaciones ese año correspondieron a dicho destino. Por esta razón, en el corto plazo aparecen factores que indican que puede convertirse en un riesgo y amenaza para la producción y el empleo local, en particular para las pymes industriales", advirtió la UIA a través del CEE. Más allá de la situación del tipo de cambio real bilateral (similar al período 1987/2001), el estancamiento económico de Brasil de los últimos cinco años explica gran parte de lo que ha ocurrido bilateralmente.
La UIA teme que los mayores excedentes de producción de Brasil, sobre todo, industriales, tengan como destino el mercado argentino. Por ello alerta por el impacto sobre el empleo. En particular, la preocupación ronda a las pymes, fundamentalmente del sector textil e indumentaria, madera y muebles, edición, productos químicos, vidrio, metalmecánica y también a acero y automotriz, entre otros. |