Por Javier Blanco Los inversores más advertidos se lanzaron ayer a sacar provecho de la oferta que el Gobierno realizó para suscribirle títulos de deuda en dólares a corto plazo que podían comprarse a un valor del tipo de cambio al que no acceden cuando demandan la divisa por bancos o agencias. Eso le permitió al Tesoro captar 447 millones de dólares de la plaza local para financiar el abultado déficit que mantiene el Estado en una colocación que estuvo diseñada para atraer a los ahorristas y que -según los resultados- habría logrado su cometido ya que la expectativa de demanda, considerando que es la primera de una serie de emisiones por hasta US$ 3000 millones en el año, rondaba menos de la mitad. La clave parece haber estado en el imán que ejerció el tipo de cambio establecido para quienes suscribieran en pesos las Letras del Tesoro (Letes) a pagarse en 91 y 182 días en dólares. Esto porque, según el prospecto de emisión, las letras podían comprarse al tipo de cambio de referencia (conocido en la jerga como 3500 por la circular que lo fija) que difunda el BCRA el día previo a la subasta. El fijado anteayer fue de $ 14,2133, valor 1,7% inferior al promedio del minorista del día (a $ 14,47) y 0,3% menor que el mayorista ($ 14,26). Pero ayer mismo esos valores se habían movido a $ 14,2535; $14,52 y 14,27 para los dólares de referencia, minorista y mayorista, respectivamente, sumando otro incentivo a suscribir. A eso hay que agregar que los títulos rendirán tasas del 3,5 y 3,89% anual a cada plazo, según el cierre de la subasta cuyo saldo fue calificado por el secretario de Finanzas, Luis Caputo, como "una grata sorpresa". "Personalmente confiaba en que este producto iba a atraer al pequeño inversor", señaló, recordando que reditúa hasta 3 veces más que lo que pagan los bancos por un plazo fijo en la misma moneda, dejando a la vista que buscan alentar ese arbitraje. Los colocadores le habían advertido a Caputo que, dado el escaso tiempo de promoción, sólo podía aspirarse a una recepción de ofertas en torno de US$ 200 millones. Pero terminaron llegando pedidos de 2854 inversores por un total de US$ 485 millones, de los que aceptaron los 447 millones reseñados. "Y con este escenario de tasas en pesos, me parece una gran noticia", valoró. En los bancos dijeron a LA NACION que la emisión tuvo alta demanda minorista, pero resultó en buena medida copada por los inversores institucionales. Incluso en el Galicia, Santander o Macro la recepción telefónica colapsó de a ratos. La referencia de Caputo al nivel de la tasa alude a la otra subasta de ayer, que consistió en ofrecer un nuevo Bonac en pesos a tasa variable por otro emitido hace un año por Kicillof, cuando despuntaba el festival de endeudamiento con el que se despidió la administración Kirchner. Ocurre que el usual refinanciamiento de esos títulos (en poder de bancos, fondos y aseguradoras) se dificulta en un entorno de tasas cortas que rondan el 38%; que a 90 días (la Lebac que toma por referencia el nuevo bono) se ubican en el 34% anual y cuando en el mercado bonos similares operan con retornos de hasta 41,7%, como el Bonac 16 (AL16). La estrategia para bajar costos fue emitir poco más de la mitad de los que vencían ($ 22.000 millones pagó el Bonac 16 y $ 12.500 millones se ofrecieron de su sucesor, el 17). Para no convalidar las tasas de hasta 37% y poder cerrar al 33,95%, recortó la colocación hasta $ 10.583 millones. Parte de los pesos que liberó el bono que venció fueron a suscribir letras en dólares. Neuquén ahorró con la emisión de un bono La reapertura del mercado para emisores argentinos ya deja ver sus beneficios. Neuquén puede decirlo tras haber logrado colocar ayer un bono a vencer en 12 años por US$ 250 millones al 8,625 anual (le ingresan US$ 235 millones). Vale recordar que esta emisión había sido suspendida a fines de septiembre dado que el mercado pedía una tasa de 10,5% para suscribirlo. El bono, ofrecido por Deuts- che Bank y J.P. Morgan a nivel global, y Galicia, Macro y Puente localmente, tuvo una demanda 6,3 veces mayor que la oferta. |