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Por Martín Dinatale - Desde ayer, el soñado acuerdo de libre comercio entre el
Mercosur y la Unión Europea (UE) dejó de ser una utopía lejana y empezó a
convertirse en una realidad cercana ante un dato inequívoco: los representantes
económicos de ambos bloques intercambiaron en Bruselas las ofertas de sus
respectivos mercados de productos, servicios y compras públicas, lo que
habilitará el camino a negociaciones concretas.
"Es un paso necesario para mover
la negociación y pasar a analizar con más detalle las ofertas", detalló en
lenguaje diplomático pero optimista el comunicado que emitieron anoche ambos
bloques comerciales desde Bélgica.
El detalle de las ofertas de productos se mantendrá en
secreto por ahora hasta que lo analice cada bloque.
No obstante, el intercambio que se dio ayer significa no sólo el inicio
de las negociaciones por un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la
UE, sino también la superación de los escollos que hubo desde 2004, cuando se
presentó por última vez un intercambio de este tipo y el eventual final de las
trabas que en los últimos meses puso Francia y otros 12 países de la UE
presionados por sus sectores agrícolas.
La comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, y el
ministro de Asuntos Exteriores de Uruguay, Nin Novoa, en calidad de
representantes de la UE y el Mercosur, intercambiaron ofertas sobre el acceso a
sus respectivos mercados de bienes, servicios y establecimientos, y la
contratación pública.
Según lo acordado previamente, este
intercambio será superador al de 2004. Es decir que hay un compromiso de cubrir
más de un 90% de la lista de productos disponibles para el libre comercio entre
ambos bloques, lo que incluye los productos agrícolas tan sensibles para la UE.
La continuidad de las negociaciones se dará a fines de
este mes en Uruguay, que hoy tiene la presidencia pro témpore del Mercosur, con
el fin de hacer un balance de la negociación y para preparar un calendario de
reuniones para el segundo semestre del año.
Es decir que antes de julio, cuando empieza el verano
boreal y se paraliza la actividad en Europa, debería surgir una señal
inequívoca de avanzar en el acuerdo.
El mejor clima
"Ambas partes asumen plenamente esta negociación, en
vista de los importantes beneficios económicos y políticos esperados para un
acuerdo global, ambicioso y equilibrado de Asociación UE-Mercosur",
finalizó el breve comunicado que se difundió en Bruselas tras el encuentro.
El embajador de la UE en Buenos Aires, Ignacio
Salafranca, calificó ante LA NACION al intercambio de ofertas como "un
gran paso indispensable para desbloquear las negociaciones, que estaban
trabadas desde hace casi 12 años".
Salafranca se mostró entusiasmado por el compromiso que
supone "avanzar hacia un acuerdo equilibrado, ambicioso y justo para los
dos bloques". Y seguidamente destacó la buena atmósfera con que se dio la
reunión de ayer en Bruselas y subrayó que el intercambio fue posible "en
gran medida por el impulso que le dio a las negociaciones el nuevo gobierno
argentino encabezado por Mauricio Macri".
En rigor, desde que asumió la presidencia, Macri se
comprometió a destrabar las negociaciones que Cristina Kirchner y el español Rodríguez
Zapatero intentaron vanamente relanzar en 2010.
De esta manera, en el caso de que finalmente se empiece a
concretar el acuerdo, Macri podrá quedar como el ártífice de este entendimiento
y líder indiscutido en el Mercosur.
Para Europa, el Mercosur representa un mercado de 250
millones de consumidores y el quinto mayor producto bruto en bloque del mundo.
Ayer, fuentes diplomáticas de la Argentina se mostraron
optimistas ante este paso hacia un posible entendimiento, aunque aclararon que
Francia pidió al Consejo Agrícola de la Unión Europea realizar un estudio de
impacto sobre los otros acuerdos comerciales que tienen en vigencia los
europeos, lo que podría dilatar los tiempos.
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