Por Javier Blanco - Según el Banco Central (BCRA), la economía argentina ya transita una fase de expansión, que no es apreciable para el ciudadano común por el ajuste que aún vive el consumo. La conclusión se filtró en la charla que el presidente de esa entidad, Federico Sturzenegger, realizó ayer para presentar el "Informe de política monetaria" que regularmente emitirá esa entidad para hacer públicas sus evaluaciones sobre la economía mundial y local, y sobre la inflación. Y quedó ratificada en la conferencia de prensa que le siguió, momento en que identificó al "sector externo [exportaciones] y la inversión" como impulsores de este proceso más allá del contrapeso que ejerce el consumo. Aunque cauteloso por el impacto que la recesión en Brasil está teniendo en la demanda de productos locales, el funcionario describió las características de un proceso de reactivación tras una devaluación, que experiencias similares anteriores demostraron que suele arrancar en el interior para derramar luego sobre los centros urbanos. Pero se mostró confiado en que un próximo ajuste a la baja en las tasas de interés (siguiendo la caída que esperan y alientan en la inflación) dé mayores bríos "a un rebote en el nivel de actividad en el segundo semestre", que prevé más homogéneo por el impulso que esto podría tener sobre la construcción y el consumo. Hombre mirando al futuroSturzenegger basó buena parte de sus pronósticos en una benévola evaluación de la economía global ("el mundo y China siguen creciendo", dijo) y las oportunidades que un panorama financiero internacional aún "muy favorable" abren para que el país capte inversiones. "Ya está entrando inversión extranjera directa", dijo, mostrando un cuadro que hablaba de ingresos por US$ 350 millones mensuales en los últimos meses. También, y ante los inconvenientes que derivan de la "emergencia estadística", lo hizo en el "Nowcast" de actividad económica: un relevamiento elaborado sobre la base de 18 índices aportados por cámaras empresarias o consultoras privadas que sirven para medir el comportamiento de la actividad. Según ese indicador, "que en nuestros modelos tiene 92% de fiabilidad", dijo Laura D'Amato, una de las economistas a cargo de él, la actividad entre enero y marzo de este año creció 0,8 interanual y 0,5% trimestral. Sturzenegger acudió a estos datos para hablar de señales de recuperación. "Se verifica un incremento de la siembra de trigo del 25% respecto del año pasado; en el sector cárnico hay recomposición de stock y hay incrementos en insumos para la industria", enumeró por caso. Y se mostró confiado en que "la baja de la inflación será importante" para adosarle a ello "la recuperación del consumo en el segundo semestre". El funcionario se dejó ver ayer más convencido respecto de una desaceleración de la inflación subyacente, lo que podría anticipar que se animaría a acelerar una baja en las tasas de interés. Lo hizo al señalar que el grueso del aumento promedio del 6,5% que registró el costo de vida en la ciudad de Buenos Aires en abril (dato oficializado ayer) "se debió al impacto de los aumentos en las tarifas de servicios públicos". "Pero la inflación subyacente fue del 2,8%, la más baja desde noviembre de 2015", enfatizó, lo que daría pie para que el martes se anime a aplicar un nuevo recorte (aunque aún gradual) en las tasas que convalida por colocar semanalmente deuda para regular la oferta monetaria. |