En este escenario, el Ministerio de Hacienda proporcionó un dato relevante: en abril el gasto primario creció apenas 13% anual, el ritmo más bajo desde 2003, de acuerdo a los registros que lleva la consultora Analytica. No significa que el Gobierno ya puso en caja el déficit, pero traduce un esfuerzo visible por alinearse con el objetivo de alcanzar un rojo primario de 4,8% del PBI.
En términos nominales, la mejora obtenida en el resultado primario del primer cuatrimestre parece escasa: apenas se contrajo $ 1764 millones (-2,7%). En términos financieros (contabilizando pagos de deuda y aportes del BCRA y la ANSeS) la reducción anual fue más sustancial, de $ 30.212 millones.
Para complementar la comparación en términos corrientes, el Ministerio de Hacienda incluyó un cálculo del déficit fiscal deflactado por el promedio simple de la inflación de Capital Federal y San Luis. A precios constantes del primer cuatrimestre de 2015, el déficit primario sin rentas muestra una mejora de $ 17.674 millones, lo que representa una reducción de 27,5% en términos reales.
El gasto corriente estuvo impulsado por el pago de la actualización en las jubilaciones (casi 40% de aumento en el cuatrimestre). La baja fue motorizada por el retroceso del gasto de capital. Las provincias recibieron más fondos vía coparticipación pero menos transferencias discrecionales.
Este rubro cayó 16% en abril y acumula una baja de 72% en el cuatrimestre, según los números de Analytica. Las importaciones de energía realizadas por la estatal Enarsa se redujeron 41,7% en el cuarto mes y los subsidios económicos por tarifas prácticamente no aumentaron, lo que implica una reducción de 33% frente al primer cuatrimestre de 2015.
El Gobierno ya advirtió que a partir de este mes ya reactivó los flujos para financiar obra pública en las provincias, con lo cual el esfuerzo fiscal será menor y deberá entrar en juego un mayor financiamiento a través de emisiones de deuda.
Economía & Regiones proyecta para mayo un IPC de 2,9%, aunque en su último informe sostuvo que la inflación core no mostró signos de desaceleración, dato relevante para la política de tasas de BCRA.

