PESE A LA PRODUCCIÓN RÉCORD, TEMEN CAER EN UNA GRAN CRISIS FINANCIERA La caída de los precios internacionales y los mayores costos de producción están causando grandes perjuicios a los agricultores altamente endeudados. Todo el día se escucha pasar la interminable caravana de camiones cargados de soja que se dirige por la ruta BR364 al oeste del estado de Mato Grosso hacia los puertos brasileños sobre el Atlántico, a 1.500 km al sureste. Es plena época de cosecha.
Pero pese a la producción récord, los productores agropecuarios del Mato Grosso, región siete veces más grande que Inglaterra y la que produce más soja en Brasil, se está preparando para su peor crisis financiera desde que comenzaron a cultivar esta árida zona árida a mediados de los ochenta.
El derrumbe de los precios internacionales de la soja y el gran aumento de los costos de producción sorprendieron a los productores altamente endeudados, ocasionándoles fuertes pérdidas después de años de grandes ganancias.
El año pasado la soja contribuyó al auge de los commodities. Eso ayudó a impulsar el crecimiento económico de Brasil, que superó el 5%, la tasa más elevada en una década, en gran parte debido a la demanda proveniente de China.
Los precios de las exportaciones de materias primas, como el mineral de hierro, todavía están subiendo y este año podrían ayudar a compensar la caída en los ingresos por venta de soja.
Sin embargo, la crisis de la soja es una advertencia de que el superávit comercial de Brasil sigue siendo vulnerable a los vaivenes cíclicos de los commodities. También es probable que alimente las críticas de los izquierdistas intransigentes que afirman que las tasas de interés elevadas y la apreciación de la moneda están socavando el crecimiento impulsado por las exportaciones. Los mercados financieros ya esperan que este año disminuya significativamente el superávit comercial de Brasil.
El gobierno del Presidente Luiz Inacio Lula da Silva también fue criticado por la falta de inversión en infraestructura, lo que crea grandes cuellos de botella para las exportaciones de commodities. Este año, se estima que los productores sojeros perderán más de u$s 500.000 en su cosecha, según la federación de agricultura estatal (Famato). Como están cortos de efectivo, es probable que los productores planten menos en septiembre, lo que empaña aún más las perspectivas para las exportaciones de soja y productos a base de soja, que en 2004 sumaron u$s 10.000 millones.
Orcival Gouveia Guimaraes, uno de los productores más grandes del estado, estima que perderá más de u$s 1,5 millón a los precios actuales en sus 21.000 hectáreas plantadas con sojas, arroz y algodón.
El precio de la soja, que el año pasado impulsado por la fuerte demanda proveniente de China llegó a u$s 16 la bolsa, bajó a la mitad debido a la creciente sobreoferta en el mercado. Los productores de Brasil también tienen que hacer frente a una moneda que se apreció 20% y costos de producción que subieron 28%.
Además carecen de los generosos subsidios que recibieron sus pares en Estados Unidos. Los costos totales, incluyendo la depreciación de la tierra y el aumento del precio de los fertilizantes y la maquinaria, ahora se ubican en u$s 10,30 la bolsa, según la Famato. Los cuellos de botella en el transporte también redujeron la competitividad.
"La volatilidad de precios es parte de la actividad agrícola, pero nadie puede soportar estas variaciones en la relación precio/costo," afirmó Alvaro Salles, un productor de Rondonopolis. "Si los precios no se recuperan, algunos caerán en cesación de pagos". Y lo que es peor, sólo 10% de las cosechas de soja estaban cubiertas contra las fluctuaciones de precios. Normalmente deberían haber sido 60%.
Todo esto perjudicó particularmente a Mato Grosso porque en los últimos años los productores reinvirtieron la mayor parte de sus ganancias para elevar su producción y así aprovechar al máximo el auge del mercado. |