 Por Ignacio Olivera Doll - La "bomba de Lebac" que buena parte del mercado había señalado como un problema difícil de resolver para Federico Sturzenegger empieza a desactivarse de a poco: el Banco Central se muestra cómodo en estos días para renovar sus vencimientos de deuda, e incluso para colocar sus Letras a un menor costo, en un contexto en el que las empresas y los bancos se abalanzan sobre sus ofertas para aprovechar el último tiempo de altas tasas de interés. Para hoy está previsto que su mesa de dinero vuelva a bajar los rendimientos de estos títulos que son una referencia para toda la economía, hasta llevarlos más cerca del 36% anual.
En este escenario, Sturzenegger tiene un amplio margen para avanzar con la baja de tasas que inició semanas atrás. No sólo hay señales de que ya hay pocas amenazas sobre la inflación núcleo (estabilizada en torno al 2,2% mensual), sino también una convicción del sector privado de que la reducción en los costos de su deuda no tiene vuelta atrás y es momento de aprovechar los últimos jugosos retornos que dan sus Lebac. La mayor demanda que se percibe en los plazos más largos es una evidencia de que el mercado comparte esta misma idea: hace sólo un mes y medio, los inversores colocaban apenas el 5% del total de lo ofertado en las Letras menores a los 35 días; pero en las últimas tres licitaciones, en cambio, se llegaron a suscribir en los vencimientos más largos entre el 21% y el 27% del total.
La voracidad de bancos y empresas por estos títulos de deuda del BCRA también se percibe en el mercado secundario. Esto es lo que le permitió absorber desde el miércoles hasta ayer más de $ 10.000 millones a través de ventas de Letras de deuda. Las tasas se ubicaron en el 36,25% anual -50 puntos básicos por debajo de la semana pasada- y dejaron con esto una señal para la licitación de hoy. Como sea, lo que parece haber quedado claro es la decisión oficial de optar por el gradualismo en este nuevo "ciclo bajista". Y asegurar finalmente un aterrizaje suave en las tasas pero, sobre todo, en la inflación.
El mercado deberá interpretar hoy, además, la cifra oficial que arroje la inflación de San Luis sobre el mes pasado, que se difundirá a las 12. Se espera que sea sensiblemente menor a la de igual mes de la Ciudad de Buenos Aires, que había sido del 6,5% anual por el impacto del ajuste en los servicios públicos regulados, y que confirme de algún modo la desaceleración. Así y todo, el Central no le pierde pisada a los precios. La fuerte absorción de pesos le permite, aún con baja de tasas, defender a la economía de las presiones inflacionarias en un momento de baja demanda de dinero. Las últimas cifras oficiales ya reflejan que la emisión retoma el sendero de los primeros meses del año y vuelve a reducirse: durante la primera mitad de mayo cayó del 27,1% al 25,5% anual (ver infografía). En las consultoras privadas, mientras tanto, ya advierten que empezó a percibirse una baja en los precios de los alimentos al normalizarse la comercialización, que había estado complicada en las últimas semanas de abril por las fuertes lluvias y había provocado un fuerte aumento de los valores en las góndolas. Acercan con esto un primer indicio de que el tiempo del ajuste monetario podría haber llegado a su fin. |