En el marco de las medidas para frenar la inflación y sacar más pesos de circulación, el Banco Central aprobó ayer una suba del 2% (discriminada en un aumento del 2,5% para depósitos a la vista y del 1,5% para depósitos a plazo) de los encajes para junio y julio. En un comunicado, la entidad que conduce Federico Sturzenegger aseguró que la medida apunta a que la política contractiva que lleva adelante el Central "sea compartida por todos los actores del sector financiero y no únicamente por la autoridad monetaria". La decisión llega alto tarde por cierto, dado que esa "política contractiva" la viene desarrollando desde enero. "Desde principios de año el BCRA vino implementando una política monetaria contractiva a fin de producir un descenso de la inflación", señaló la entidad en su escrito, al tiempo que agregó que "la suba de encajes no tiene efecto sobre las condiciones monetarias ni sobre las de crédito". Además, agregó que "en el esquema de política monetaria de fijación de la tasa de interés, la cantidad de dinero se regula endógenamente, según la demanda de liquidez existente a ese nivel de tasa".
En paralelo, el BCRA sostuvo que "a los fines de consolidar su política de desarrollo del sector financiero, los depósitos en UVI quedarán excluidos de este incremento". Técnicamente, un encaje financiero es el dinero que los bancos deben inmovilizar cuando toman fondos de público y empresas y que representa una medida para garantizar que los bancos siempre tengan dinero disponible en caso de que sus clientes lo requieran.
De acuerdo con las reglamentaciones financieras, un banco toma una parte del dinero para luego prestarlo o efectuar inversiones, pero no puede destinar todos esos fondos para esos fines, sino que debe guardar una parte. Según estimaciones del mercado, con esta medida las entidades financieras deberán dejar inmovilizados alrededor de $ 47.000 millones. |