Por Pablo Fernández Blanco - Varios días consecutivos de frío dejaron en evidencia la precariedad del abastecimiento doméstico de gas, algo que se esmeró en ocultar de mil maneras la gestión anterior de la Casa Rosada. Por segunda vez en una semana, el Gobierno decidió ayer restringir todo el suministro de gas a las grandes industrias del país y reducir sustancialmente la oferta para las centrales eléctricas con el objetivo de que no haya faltantes en la oferta para los hogares. Tampoco se cortará el GNC. Anteayer se reunió el Comité de Emergencia del sector energético, que comanda el Enargas, el ente regulador del sector, pero cuenta con la participación de todos los actores del negocio. Concluyó que el sistema gasífero nacional se encuentra en una situación de "fuerza mayor", con "riesgo de abastecimiento de la demanda residencial", por lo que dispuso los cortes. "Debido a la ola de frío que afecta al territorio nacional con temperaturas mínimas cercanas a cero grados hasta el lunes próximo (que genera una mayor demanda del suministro de gas por parte de los usuarios), a que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) nos comunicó que entregará cinco millones de m3 menos de gas por día de lo que está contractualmente acordado por haberse incrementado la demanda de Brasil (que tiene prioridad sobre el contrato con Argentina) y al retraso en la llegada a puerto de los barcos de GNL por malas condiciones climáticas, el Comité de Emergencia convocado por el Enargas decidió solicitar a las industrias el inicio de reducción de consumo hasta llegar al corte total de sus consumos", enumeró el Ministerio de Planificación, a cargo de Juan José Aranguren. El objetivo de la medida, según esa cartera, es proteger el suministro a hogares, hospitales y escuelas.Además, les pidió a las compañías prestadoras del servicio que informe sobre eventuales clientes que no cumplan con esas disposiciones y "pongan en riesgo el normal abastecimiento de los usuarios residenciales". Alta demandaEl Gobierno dispuso los cortes por tres grandes motivos: se atrasó el amarre de buques cargados con Gas Natural Licuado (LNG, según su abreviación en inglés) proveniente de ultramar y gasoil, que se utilizan en la generación de electricidad; Bolivia dispuso una reducción en sus exportaciones al país y el pronóstico del tiempo indica que continuará el frío. El último es un dato fundamental, dado que las bajas temperaturas aumentan el consumo de gas en hogares y, en un contexto de escasez, obligan a restringir el suministro a otros consumidores. Enarsa, la compañía estatal de energía, preveía el ingreso de un nuevo buque con LNG para ayer por la noche en la terminal de Bahía Blanca y otro para hoy a las 14.30 en la terminal de Escobar, siempre que las condiciones de las aguas permitieran hacer amarras. En paralelo, se estima que la demanda residencial será muy alta hasta el fin de semana, por lo que "resulta necesario", según los términos que empleó el Comité de Emergencia en el acta de la reunión, ordenarles a las prestadoras que les pidan a las industrias que reduzcan "a cero" su consumo. El comité también le pidió a Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico, que reduzca a 20 millones de metros cúbicos (m3) diarios el consumo de gas de las centrales. En un día sin restricciones, el abastecimiento a ese sector puede superar fácilmente el doble de esa cifra. El acta de la reunión también solicitó que las empresas no alcanzadas por las restricciones, pero que puedan utilizar combustibles alternativos al gas, pongan en marcha esa opción. Durante los últimos 10 años se registró una caída sistemática en la producción local de gas que fue parcialmente reemplazada por la importación. La oferta local sólo comenzó a recuperarse en los últimos años, en especial tras la estatización de YPF. Si bien es frecuente que haya restricciones en el suministro en los días más fríos del año, tanto las empresas como las autoridades reconocen que la situación es de una gravedad mayor a la esperable. |