Por Merino Soto - Las tendencias a nivel global indican en el último tiempo que hay una búsqueda de productos más inocuos. Es decir, alimentos más en sintonía con el medio ambiente. Una temática que países como Estados Unidos adelantó en 2014 y que entró en vigencia este año. Con esa consigna impulsan un sistema para la llegada de alimentos certifi cados, es decir que sean controlados desde su origen hasta su llegada a una góndola. Busca de esta forma que los importadores aseguren que sus proveedores cumplan las buenas prácticas agrícolas basadas en las exigencias de las nuevas normas. Para la Argentina, el país del Norte representa un mercado con ingresos de divisas por encima de los 2.000 millones de dólares.
Días atrás representantes de los países de América conocieron en profundidad cuatro de las nuevas normas aprobadas por los Estados Unidos y que tienen que ver con la nueva Ley de Modernización de Inocuidad de Alimentos, presentada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS).
El evento, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), tuvo como fin que las autoridades sanitarias norteamericanas dieran a conocer detalles de las normas sobre inocuidad para productos frescos, controles preventivos para alimentos (para animales y humanos) y el programa de verificación de proveedores extranjeros, todas aprobadas en 2015.
Las medidas, que se van implementando por etapas, se engloban en el marco de las políticas de seguridad alimentaria que ya vienen haciendo otros países con el objetivo de proteger la salud de los consumidores, dado esto a partir del creciente aumento de incidentes sanitarios, con lo cual se busca no sólo detectar los riesgos antes que el producto ingrese al mercado sino y principalmente que permita una prevención y así lograr una reacción a tiempo.
El consumidor reclama cada vez más saber el
origen de los alimentos que se llevará a la boca
De acuerdo con datos de la FDA, se diagnostican más de 360.000 enfermedades por año relacionadas con productos agrícolas, lo que representa unos u$s976 millones anuales.
En pocas palabras, la nueva legislación responde al aumento en el comercio de alimentos, lo que obliga a las naciones a fortalecer los mecanismos de control de inocuidad.
Si bien las exigencias se aplican para el sistema normal, las autoridades norteamericanas adelantaron que trabajan en el diseño de una ventana especial a través de la cual se creará un registro de importadores calificados, los cuales tienen que cumplir mayores requisitos de calidad; éstos a la vez deberán proveerse de plantas (exportadores), las cuales para poder enviar los productos tendrán ahora que contar con un sistema de certificación otorgado por empresas privadas.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), su director de calidad agroalimentaria, Juan Carlos Batista, detalló que “si bien las reglas aún no están escritas, quizás a las empresas argentinas les convenga entrar en el sistema de privilegios dado que tendrán menos nivel de control a la hora de tomar muestras, dado que tendrá un sistema de trazabilidad estricto”.
Argentina exporta al país del Norte más de u$s2.000 millones de productos tales como vino, miel, pescados, frutas frescas, jugos, aceite de oliva, y donde los alimentos con valor agregado representan más del 60% de los envíos.
El comercio internacional de alimentos pasará en breve por las preocupaciones concretas sobre riesgos microbiológicos, residuos de plaguicidas, utilización inadecuada de los aditivos alimentarios, contaminantes químicos, incluidas las toxinas biológicas, y la adulteración.
Todas exigencias que no tienen que ver con mayores beneficios económicos para el exportador si los cumple, sino por el contrario se pueden traducir en sanciones y en una condición para permanecer en el mercado y ganar respeto frente a sus competidores.

