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| Se acaba mito de boom de importaciones |
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22/06 - 09:09 Ambito Financiero |
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Por: Marcelo Elizondo (*) - La nueva administración implementó decisiones tendientes a normalizar el flujo de importaciones. En los primeros 4 meses de 2016 las importaciones están descendiendo un 5% en comparación con el mismo período del año anterior. El débil nivel de la actividad económica, la devaluación en el tipo de cambio oficial, y también el descenso de precios internacionales en algunos bienes importados -energía, por caso- son las principales razones de ese descenso.
Aunque debe decirse que están decreciendo las importaciones de bienes de capital, insumos, piezas y energía; y que sólo crecen (lo que no impide el resultado negativo general) las de bienes de consumo.
Si se prevé un comportamiento similar para todo el año, las importaciones llegarían en 2016 a unos 52 mil millones de dólares (la cifra más baja desde 2009; casi 23.000 millones de dólares menor que el récord de 2013 y 30% más baja que ese año).
Las importaciones son un relevante componente del sistema productivo argentino. El último año estuvieron compuestas en alrededor de un tercio (32%) por bienes intermedios (insumos para la producción), sumado a un 21% en bienes de capital (equipamiento), un 19% de piezas y partes (para armado o reposición), un 19% por combustibles y lubricantes (2/3 se usan para la producción), y un 7% por vehículos (más de la mitad se utiliza, directa o indirectamente, para la producción). Sólo el resto (13%) han sido importaciones de bienes de consumo. O sea: al menos un 80% de lo que Argentina importa se vincula con su capacidad productiva.
Por ende, es natural que Argentina haya incrementado sus importaciones cuando su economía creció, y que las importaciones se reduzcan si la economía no crece o se contrae. No es casual, por ende, que desde el trienio 2011/2012/2013, las importaciones argentinas comenzaron a reducirse, en la medida en que la economía no creció.
Un análisis histórico permite advertir que -pese a lo sospechado- si se efectúa una comparación entre importaciones -medidas en dólares pagados- y PBI, se descubre que en los primeros años del siglo XXI Argentina tuvo el mayor ratio (importaciones/PBI) en 20 años.
Dicho de otro modo: esa comparación (importaciones/PBI) en la década del 90 daba un resultado sustancialmente menor o inferior al de la presidencia de Néstor Kirchner; y a la vez también menor que en las dos presidencias de Cristina de Kirchner. Así, en 1998 (año de mayor ratio importaciones/PBI en los 90), el resultado de la comparación importaciones/PBI fue 8,78%. En 2008 esa comparación llegó a 14,15%. En 2011 el resultado fue 13,2%. El año pasado, el resultado fue 10,2% y este año se espera un 11,8%.
Ahora las importaciones están descendiendo (medidas en dólares) en lo que transcurre (computado) de 2016 un 5% contra el mismo período del año pasado; y si se proyecta el nivel de PBI estimado para Argentina para este año y se estiman las importaciones anualizando el resultado del cuatrimestre, sin bien el ratio importaciones/PBI aumenta este año (lo cual es lógico porque la devaluación genera un PBI nominal medido en dólares menor), aun así las importaciones estarán en 2016 en niveles (comparados con el PBI) que son más bajos que en muchos de los años de la presidencia de Cristina de Kirchner (y más bajos que en los años de crecimiento económico de inicios del siglo XXI).
En los años 90, el atraso cambiario y los precios internacionales (más bajos que en los primeros años del siglo XXI) generaban una baja relación importaciones/PBI, lo que además se justifica en que el último lustro del sigo XX fue un periodo de una economía con andar débil. A ello debe sumarse que en la primera parte de los años 90 ya se había producido el grueso de las importaciones de bienes de capital para la renovación productiva.
En los primeros años del siglo XXI, las importaciones se elevaron fuertemente como consecuencia de la recuperación (primero) y el crecimiento (después) económicos, a lo que debe sumarse la baja del PBI medido en dólares (por la devaluación), y el comienzo del alza de los precios internacionales. Y esto continuó mientras la economía creció (hasta el inicio de la segunda década del siglo XXI).
Luego, la situación sin crecimiento económico en los recientes últimos años hizo que las importaciones no vuelvan a niveles como los de primera década. Sin embargo, las crecientes importaciones de energía, y las de automotores (consecuencia de impulso al consumo) llevaron a las importaciones a niveles no tan menores en ese tiempo.
Lo antes expuesto explica que si Argentina pretende tener un crecimiento económico basado en inversiones (y especialmente inversión extranjera), es de esperar que el nivel de importaciones relativo al PBI crecerá. Cuando la economía vuelva a crecer, ello llevará a una inevitable alza de compras desde el exterior.
Y, pese a que se afirma en muchos ámbitos que la Argentina ingresó en una faz de "incremento indiscriminado de importaciones", la evidencia muestra que esto no está ocurriendo, y comparando importaciones con el PBI, se está lejos de llegar a niveles equivalentes a los de hace un decenio.
| * Director de la consultora DNI |
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