Por Javier Blanco - La recuperación que ensayó en los últimos días el precio del dólar en la plaza local, aun cuando en el mundo vuelve a depreciarse, tomó ayer nuevos bríos al acompañarla el propio Banco Central con una compra de reservas y trascender que dará vía libre a los bancos para que -desde julio- recompongan su posición cambiaria a los niveles de marzo. Las señales que emitió el ente que preside Federico Sturzenegger convencieron al mercado de que la decisión de evitar una mayor apreciación nominal del peso (que se suma a la real que sufre por el diferencial inflacionario que la economía local tiene con las que comercia) va en serio. Esto provocó un recambio en las expectativas de los operadores ayudando a recortar la oferta de divisas y alentando a su vez la demanda, un combo que derivó en la mayor devaluación del peso para una jornada de los últimos cuatro meses. El tipo vendedor mayorista, es decir, el de la plaza que fija precios para el resto de los segmentos, saltó 37 centavos: de $ 14,08 a 14,45 (o 2,6%). Así, en apenas cuatro ruedas de negocios (las transcurridas del jueves pasado a ayer) el tipo de cambio comercial avanzó 70 centavos o 5,1%, dado que había marcado por aquellos días un "piso" en los $ 13,75 que sólo dejó atrás porque el BCRA había realizado intervenciones de compra por US$ 422 millones en apenas dos jornadas para evitar que siga cayendo. Para dar con un salto del dólar similar hay que remontarse a la última semana de febrero, cuando un atisbo de corrida colocó la cotización mayorista a pasitos de los $ 16 (la minorista superó ese valor) tras haber cerrado 2015 en $ 13,11. La referencia es oportuna porque en aquel entonces, para frenar esa escalada y quitarle combustible además a la inflación, dispuso un brusco incremento en las tasas de interés de referencia para el mercado para colocaciones a corto plazo (las subió del 31,15 al 38% en dos semanas) para favorecer las inversiones en pesos y quitarle presión alcista al tipo de cambio. Pero desde fines de mayo se lanzó a desandar ese camino reajustando a la baja esa tasa, que quedó desde el último martes en 31,5% nominal anual, es decir, a un pasito de aquel punto de partida luego de siete bajas progresivas. Esto provocó, como se explicó en la edición de ayer, el fin de la denominada bicicleta financiera, y "alentó una recomposición de las posiciones en dólares que habían sido desarmadas para sacar provecho a las altas tasas con un dólar en baja", explicó Santiago Rossi, de Oikos. Desandando caminosAdicionalmente, en aquel entonces el BCRA había resuelto reducir del 15 al 10% el límite de la Posición Global Neta en moneda extranjera autorizada a los bancos, lo que anunció en marzo pero comenzó a regir en abril. Ahora también en este terreno intenta volver al punto de partida: ayer el directorio de esa entidad aprobó la normativa que se dará a conocer en las próximas horas y permitirá a las entidades recomponer desde julio hasta un límite del 15% esa posición. Además, según pudo confirmar LA NACION, eliminará el cupo establecido para la porción que podían mantener en futuros cambiarios, decisión relacionada con que a fin de mes se quita de encima la hipoteca de los contratos que heredó de la gestión anterior. Esa decisión (que aparentemente se había filtrado) y la compra por US$ 58 millones que el propio ente realizó ayer pese a la escalada del billete lanzó a los bancos a demandar divisas (la posición del sistema estaba por debajo del límite del 10% permitido) y a la vez realeó la oferta (el volumen operado ayer en las últimas 48 horas es el menor de las últimas semanas) como suele ocurrir cada vez que el billete sube por algunas jornadas seguidas. "La demanda de los bancos se hizo sentir fuerte. Si a esto le agregás que en un contexto así nadie se apura a vender tenés como resultado el salto que vimos", dice el analista de ABC Mercado de Cambios, Fernando Izzo. Para Germán Fermo, director de la maestría en finanzas de la UTDT, la señal que el BCRA dio a los operadores es que "en una semana podés perder lo que tardaste un mes en acumular", lo que le servirá para tener un mejor manejo del tipo de cambio. Pero, además, todo esto formaría parte de un "giro keynesiano" que estaría dando la administración Macri para que los argentinos "borren la palabra ajuste de su mente y la reemplacen por reactivación en breve". |