Por Fernando
Bertello - En Monte Maíz, un pueblo de 7000 habitantes en el sudeste de
Córdoba, los empleados de Agrometal, la mayor fábrica de sembradoras del país,
volvieron a hacer horas extras después de tres años.
Hasta 2015, con las ventas al mínimo, la
planta estaba en funcionamiento hasta las 14; después, cada empleado se
marchaba a su casa. Hoy está a pleno: algunos sectores no paran durante las 24
horas e incluso contrataron a 60 empleados. Todo para atender una demanda
creciente: en los primeros cinco meses del año, las ventas de esa empresa
aumentaron 150% respecto del mismo período del año pasado.
Éste es el efecto más visible de la reactivación que, a partir del
campo, se está generando en gran parte del interior. Los representantes del
sector la atribuyen a la rebaja de las retenciones, la quita de las trabas para
exportar y el sinceramiento del valor del dólar.
Los productores van
a sembrar al menos un millón de hectáreas más de trigo que en 2015, otro millón
extra de maíz y 450.000 más de girasol. Esto, que sucede en algunos lugares más
rápido que en otros, mueve la rueda de las ventas de insumos, máquinas y servicios.
Se gún datos del Indec, ya en el primer trimestre del año la venta de
maquinaria agrícola en general subió 57% en pesos respecto de igual período de
2015. De $ 1934,8 millones pasó a $ 3040,6 millones. Mario Bragachini, experto
en maquinaria del INTA, sostiene que si bien hay segmentos donde no repuntaron
los negocios, en parte por las inundaciones de abril pasado y la crisis en la
producción lechera, el mercado total va a crecer, en dólares, entre 10 y 15%
respecto de 2015. La facturación anual treparía de 1450 millones a 1650
millones de dólares.
"En lo que va del año se vendió 50% más
de sembradoras de grano fino [trigo]", afirmó Bragachini. Precisamente, en
Agrometal subieron 150%. "Ya se nos terminó la producción de máquinas de
grano fino y estamos con muchas consultas para equipos de granos gruesos (maíz,
soja y girasol). Gracias a Dios, tuvimos un cambio rotundo en las ventas y eso
hizo que incorporemos 60 personas (la planta pasó de 270 a 330 operarios). Las
contratamos en Monte Maíz y su zona de influencia", dijo Rosana Negrini,
presidenta de la firma.
Hasta el año
pasado, en esta empresa pagaban los sueldos en cuotas. Ahora no necesitan
hacerlo así. El impacto se ve en Monte Maíz, el pueblo de Córdoba con mayor
porcentaje de empleados metalúrgicos sobre la población total: el 26% está en
la actividad. "El pueblo se reactivó, desde los supermercados hasta los
restaurantes", indicó Negrini.
Del movimiento más allá del agro da cuenta
Edgardo Bedetta, vendedor de la concesionaria de Ford Juan B. Bessone, en
Cañada de Gómez. Allí, si bien la venta se desaceleró luego de las fuertes
lluvias de abril que afectaron al campo, el primer semestre de 2016 dejó un 40%
más de operaciones por camionetas respecto de igual período de 2015. "Es el
cambio de ánimo de la gente de campo", señaló.
En Carmen de Areco, la empresa de
sembradoras de Víctor Juri también revivió. "En todo el año pasado estaba
con 70% de mano de obra ociosa e hice 20 máquinas. Ahora llevo 25 y creo que
voy a llegar a la media de los mejores años [60 unidades]. Estamos haciendo
horas extras y tomando gente", contó. El empresario ya incorporó tres
empleados nuevos y dice que debería sumar otros dos.
Muchas de las inversiones de los productores
vienen con crédito. Según datos del Banco Nación, en los primeros cinco meses
del año el banco oficial otorgó préstamos al sector agropecuario por un total
de $ 10.000 millones, con un crecimiento estimado del 25 % con relación al
cierre de 2015. En los dos últimos años del kirchnerismo ese banco dejó de
financiar a productores que retuvieran soja. Al asumir, el presidente del
Nación, Carlos Melconian, eliminó esa restricción.
La industria semillera perdió más de 1000
empleados, sobre un total de 8000, en medio de la caída de la inversión en maíz
y trigo por parte de los productores. Según fuentes del mercado, sólo en maíz
el sector ahora lleva facturados US$ 150 millones más de cara a la próxima
siembra, cuando se aguarda que la superficie suba al menos un millón de
hectáreas. En tanto, para trigo, de acuerdo con cálculos de Gastón Suardiaz,
gerente de márketing de la semillera Don Mario, entre aumento de área, mayor
uso de semilla fiscalizada y precio de los productos, para la industria el
mercado de venta de bolsas de trigo aumentaría 3,4 veces respecto de la campaña
pasada. Pasaría de 14,3 a 49,5 millones de dólares.
El clima laboral en el sector semillero está
dando algunas señales positivas. "Ya hay una recomposición de puestos de
trabajo en algunas empresas ligadas al maíz", indicó Alfredo Paseyro,
gerente general de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
Claudino De Dominicis es socio de Rindes y
Cultivos Das, una firma de insumos en el sudeste bonaerense. Sostiene que, con
las buenas perspectivas para la siembra en la zona de Tandil, Azul y Olavarría,
las ventas ya superan entre 10 y 15% las del año pasado. El empresario se
entusiasma. Tras haber cerrado una sucursal el año pasado en Las Flores,
destaca que "si todo sigue así" el próximo año podría abrir dos
sucursales en otros lugares.
"Estamos teniendo más ventas. Crecimos
30% en el primer trimestre y estamos cerrando el segundo con la misma
tendencia", destacó Sebastián Calvo, presidente de Red Surcos,
especializada en productos fitosanitarios. Esta firma está a pleno con la
denominada nanotecnología para estos productos. Tiene plantas en Florencio Varela
y en Recreo (Santa Fe). Por la demanda, en la empresa piensan sumar un turno y
crecer con personal en algunas áreas de venta.