LOS VOLÚMENES DE PETRÓLEO DE 2004 FUERON LOS MÁS BAJOS DE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS Pese a los precios altos, la producción cayó un 5,77% en relación a 2003. Si sigue en baja, el país deberá volver a importar, después de dos décadas de autoabastecerse. Tal como viene ocurriendo desde 1999 –con la excepción de 2001–, el año pasado la producción petrolera de la Argentina volvió a anotar números negativos. Pero esta vez, la caída fue del 5,77% respecto de los volúmenes de 2003, un dato que enciende luces amarillas sobre el futuro energético del país.
Ayer, el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) dio a conocer los datos consolidados para 2004. Según sus estadísticas, basadas en las cifras que aportan las petroleras, el año pasado la producción de crudo de la Argentina alcanzó los 40,638 millones de metros cúbicos (m3), que equivalen a unos 255,61 millones de barriles de petróleo. Ese volumen fue un 5,77% inferior a los 43,087 millones de m3 de 2003, cuando la industria ya había registrado una merma del 2,31% con respecto a 2002.
Así, la producción de crudo de 2004 fue la más baja desde 1995, cuando las petroleras obtuvieron 41,824 millones de m3.
La otra cara de la moneda
El gas natural fue la contracara de lo que ocurrió con el petróleo. En medio de la crisis energética que afectó a las industrias usuarias entre enero y julio, y que provocó el recorte de las exportaciones del fluido a Chile, el año pasado la Argentina volvió a batir, por segundo año consecutivo, su récord de producción histórica: alcanzó los 52.347,6 millones de m3, un aumento del 3,39% respecto de los 50.689 millones de m3 logrados en 2003.
Sin embargo, esa suba no alcanzó para garantizar el pleno abastecimiento de la demanda interna, que según el Enargas –el ente regulador del sector– en todo 2004 creció un 9%, y tampoco permitió cumplir con los compromisos exportadores que las petroleras asumieron con Chile, Uruguay y Brasil desde 1997.
Por eso, a partir de abril el Gobierno se vio obligado a importar fuel oil desde Venezuela, electricidad desde Brasil y a volver a comprarle gas a Bolivia, seis años después de haber interrumpido esa importación.
Señales de alerta
Pese a que las cifras ya eran conocidas dentro de la industria petrolera, su proyección a futuro genera preocupación entre los expertos. "Sólo el año pasado, la producción cayó en casi 3 millones de m3. Si la baja se mantiene en esas cifras, el país sigue creciendo –como todos esperamos– y en los próximos años no hay un hallazgo importante de petróleo nuevo, para 2008 la Argentina tendría que volver a importar crudo, algo que no ocurre –salvo por compras puntuales de Shell y Esso– desde 1988, cuando se alcanzó el autoabastecimiento", advierte Daniel Montamat, ex titular de Energía y director de la consultora Montamat y Asociados.
Jorge Lapeña, quien también ocupó la Secretaría de Energía y hoy preside el Instituto Argentino de Energía General Mosconi, apunta que "desde 1998, la caída acumulada de la producción petrolera es del orden de 18%, un número que alarma".
Pero eso no es todo. Si se tiene en cuenta que el país crece al 8%, y que las necesidades domésticas de crudo vienen en alza desde 2002 –el año pasado, las refinerías locales procesaron 31,1 millones de m3, para abastecer consumos crecientes del agro y la industria–, el efecto es doble: a la merma de producción se suma el alza de los volúmenes de petróleo procesado.
"La consecuencia directa es una baja enorme de los saldos exportables: en 1998, la Argentina vendió afuera 19 millones de m3 de petróleo, y hoy exporta, escasamente, 10,5 millones de m3, una caída del 45% en sólo seis años", explica Lapeña.
Con esos números, el país no logró sacar provecho –pese a los inusitados precios altos del barril de petróleo, que casi todo el año estuvieron por encima de los u$s 40– del escenario internacional favorable.
Según Lapeña, "los volúmenes actuales de exportación no permiten compensar el ingreso de divisas que generaba el sector cuatro años atrás, con precios mucho más bajos. En 2000, el valor FOB de las exportaciones petroleras alcanzaba los u$s 2.600 millones. Ahora, apenas llega a los u$s 2.000 millones", asegura.
Parte importante del desplome en la producción de crudo se explica en el hecho de que las petroleras operan yacimientos muy maduros. "Un dato lo da la caída de la productividad por pozo, que pasó de 11 m3 en 1998 a los menos de 7 m3 actuales", apunta Montamat. "El país se está comiendo sus reservas. Por eso, necesita sí o sí sumar petróleo y gas nuevos. Pero para que se dé esa apuesta exploratoria es clave la sanción de una Ley de Hidrocarburos –una asignatura pendiente desde hace doce años–, y una nueva oferta exploratoria, focalizada en áreas de alto riesgo".
En opinión de Alejandro Sruoga, quien también ocupó el sillón principal de Energía, "estos son los primeros resultados de las políticas del Gobierno, que no ha logrado resolver las incertidumbres que persisten para las inversiones privadas de riesgo". Según el consultor, "si el país sigue creciendo, hará falta aumentar la producción y la capacidad asociada. Y eso sólo se logrará con inversión de riesgo y eficiente". Para Sruoga, "el país está perdiendo la ventaja comparativa que logró en los ‘90: de ser un exportador neto de energía y un modelo para el mercado regional, estamos volviendo al rol de importadores que tuvimos en los ’80", concluye. |