Por Gabriela Origlia - CORDOBA.- "Denunciemos cuando haya corrupción", les dijo Guillermo Dietrich, vicepresidente de la Cámara Argentina de Comercio, a los empresarios que seguían su exposición en el seminario que organizó la entidad en esta ciudad. Después, en diálogo con LA NACION, fue más a fondo: "Si escarban, esto estalla. Los empresarios fuimos cómplices". El empresario, padre del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, sostuvo que "se equivocaron" aquellos dirigentes que declararon que sabían de la existencia de corrupción durante la gestión kirchnerista y después lo negaron ante la justicia. "No sé si alguien les bajó línea, pero así se crea desconfianza en la comunidad. Hay que sacarse las caretas", agregó. En la conversación con este diario, insistió en que "si no hay sinceridad y honestidad" será difícil "reconstruir una república a la que devastaron. Si hay exclusión es por la corrupción". Como ejemplo de que se miente mucho, mencionó que "ninguno podría decir que no tiene una reserva de dinero afuera. ¿O vamos a creer que todos tenemos los pesos bajo el colchón en un país que le quitó 13 ceros a su moneda?". Contó que, desde que su hijo asumió como ministro, dejó de presentarse en las licitaciones como proveedor de la Nación; la misma conducta que siguió mientras ocupó un cargo en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. "Deberá ser así hasta que maduremos, porque sabemos que acá empresario y político son sinónimos de corrupción", sintetizó. Durante el seminario -en el que expusieron, entre otros, el embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños; el presidente del Banco Nación, Carlos Melconian; el titular de la Cámara de Comercio de Córdoba, Horacio Busso y el analista Sergio Berenstein-, Dietrich reclamó más controles sobre la venta ilegal y una redefinición del sistema impositivo por la "alta presión tributaria" que soporta el sector. "Si todo queda igual y no va nadie preso, esto no cambia -continuó-. Ese es el punto. Acá hubo un ex presidente que mudó su ideología para no ser juzgado. Los fueros son para otra cosa, no para encubrir delitos. Hay que juzgar a todos". El empresario subrayó que -en los 52 años que lleva de fundada su empresa- "siempre fuimos por el centro, no por la banquina, aunque nos ofrecieron negocios cubriendo a fulano o a tal". Incluso mencionó que, durante el kirchnerismo, pasó por todos los despachos "hasta el de (Guillermo) Moreno" pero "nunca" tuvo un problema. "Con su estilo me atendía; nunca me maltrató ni nadie dio a entender otra cosa", añadió. Sin excepcionesDietrich admitió que llevará tiempo cambiar comportamientos, pero se mostró optimista en que las conductas pueden "contagiarse si uno ve a otro que denuncia o que rechaza o que habla". Respecto de si el actual gobierno -que viene destacando la deshonestidad de sus antecesores- no está poniendo una vara demasiado alta para medir a sus propios funcionarios, fue tajante: "Ya está lanzado. Esa vara será aplicada también a ellos y está bien que sea así; nadie le dijo a Cambiemos a dónde tenía que ponerla". Prefirió no calificar de "independiente" a la justicia "porque sólo debe ser justicia; que si veo una anomalía y la denuncio no me venga una carga política encima". Advirtió que puede ser que algunos empresarios hayan tenido temor de hablar porque "los apretaban". A criterio de Dietrich, se están produciendo algunas "buenas señales" que pueden impactar en el comportamiento futuro de la dirigencia: "Se están quedando solos; hasta los testaferros los estafan. A Carlitos [por Menem, el ex presidente] ni lo llaman; cuando están afuera del poder se termina el temor que podían generar". Los asistentes al encuentro avalaron el pedido de Dietrich de denunciar la corrupción con un aplauso, pero el tema no fue eje de las conversaciones posteriores. Hubo algunos comentarios, pero sin avanzar demasiado. |