 La
caída el martes del rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a
10 años a un mínimo histórico marca un nuevo hito en una racha bajista
que lleva tres décadas y que los operadores veteranos nunca pensaron que
tendría este alcance y duración. El
rendimiento cerró el martes a 1,367%, la primera vez que queda por
debajo de 1,4%. La marca anterior había tenido lugar hace cuatro años,
según datos registrados desde 1977. El miércoles, tocó un nuevo mínimo
de 1,321% durante la sesión, para luego cerrar ligeramente al alza en
1,385%. El interrogante ahora es cuán bajo pueden descender.
Quienes compran deuda del Tesoro de EE.UU. en este momento están
asumiendo grandes riesgos, puesto que los precios de los bonos de largo
plazo pueden sufrir grandes declives si las tasas de interés aumentan de
forma imprevista. Sin embargo, una generación de operadores se ha
equivocado a la hora de determinar su cénit. David
Coard, ahora director de corretaje de renta fija en Nueva York de
Williams Capital Group, creía que manejaba bien el tema de la dirección
de los bonos del Tesoro cuando compró su primera casa con su esposa a
finales de los años 80. Su hipoteca tenía un interés de alrededor de
10%, y le dijo a su mujer que las tasas hipotecarias, vinculadas de
forma estrecha con los rendimientos de la deuda del Tesoro, nunca
caerían a 5%. Hoy en día se ubican a menos de 4%. "Ha sido difícil
luchar contra esta tendencia de rendimientos bajos", reconoce Coard. "Si
ha apostado a una caída [de los precios] de los bonos, ha estado en el
lado equivocado". El movimiento del martes tuvo motivos
familiares: los inversionistas, preocupados por la incertidumbre en los
mercados y las economías importantes tras la decisión del Reino Unido de
abandonar la Unión Europa, se volcaron a los activos más seguros. Las
acciones y el petróleo se derrumbaron, así como la libra esterlina. Jae
Yoon, director de inversión de New York Life Investment Management, que
tenía US$286.000 millones de activos bajo gestión a fin de mayo, dice
que el récord deja el bono a 10 años en una situación precaria. Su
rendimiento podría subir a 2% antes de fin de año si el Reino Unido y la
UE logran "un divorcio amigable", solucionan las cuestiones comerciales
y los temores se disipan. Sin embargo, agrega, "si [las
economías] global y de EE.UU. son lastradas por el brexit, entonces los
rendimientos tienen margen para caer, y potencialmente podríamos ver
rendimientos a 10 años en EE.UU. por debajo de 1%". Los
rendimientos caen cuando los precios suben, y los precios de los bonos
soberanos estadounidenses han aumentado de forma pronunciada. El
Barclays U.S. Treasury Index registraba hasta el final de junio un
retorno acumulado de 1.334,7% desde el 30 de septiembre de 1981, cuando
el rendimiento de la deuda a 10 años alcanzó un máximo de casi 16%. La
racha bajista de los rendimientos desde el inicio de 2014 ha
desconcertado a los inversionistas debido a que ha ocurrido pese a que
la economía estadounidense se ha recuperado y la Fed elevó las tasas de
interés por primera vez desde 2006. De todos modos, pocas personas
en los mercados financieros habían previsto tasas de interés negativas
en Europa y Japón, lo que sugiere que los inversionistas están tan
desesperados por encontrar un refugio que están dispuestos a comprar
bonos por más de lo que recibirían cuando maduren. El miércoles
por la mañana, el rendimiento del bono soberano de Japón a 20 años
descendió por primera vez a menos de cero, en tanto que el de la deuda a
10 años también cayó a un récord de -0,275%. El monto total de
deuda soberana en el mundo con rendimientos negativos aumentó de US$1,3
billones a fines de mayo a US$11,7 billones al 27 de junio, según Fitch
Ratings. "En este momento, no creo que se pueda ver nada más que
tasas de interés bajas en EE.UU.", dice Gemma Wright-Casparius, gestora
de portafolio sénior del grupo de renta fija de Vanguard Group, que
tenía más de US$2,4 billones en activos globales bajo gestión al cierre
de marzo. "Continuamos sintiendo la gravedad de los mercados de bonos.
La racha alcista aún podría tener unos años más". Los rendimientos
de la deuda estadounidense se dispararon en los años 70 y principios de
los 80 conforme la inflación subió, en parte debido al alza de los
precios del petróleo. Paul Volcker, entonces presidente de la Fed, elevó
la tasa de referencia del banco central a más de 19% en junio de 1981.
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó un máximo tres
meses más tarde para luego iniciar su prolongado descenso. "Siempre
y cuando la reciente tendencia de inflación baja, crecimiento económico
moderado y presiones salariales razonables sigan intactos, la
probabilidad de un prolongado período de bajas tasas de interés parece
sostenible", afirma Bob Andres, socio gerente de Andres Capital
Management LLC, que tiene unos US$700 millones en activos bajo gestión. En
septiembre de 1981, el índice de precios al consumidor registró un alza
interanual de 11%. En mayo de este año, la inflación fue de apenas 1%. El
mercado de renta fija ha experimentado varias olas de ventas en las
últimas décadas. Una de las más grandes fue la de 1994, cuando la Fed
subió las tasas de interés temprano y de forma más enérgica de lo
previsto. Ese año, el índice de bonos del Tesoro de Barclays tuvo un
retorno total de -3,4%. Thomas Roth, director ejecutivo del grupo
de corretaje de tasas de MUFG Securities Americas Inc., ha estado en
Wall Street desde mediados de 1984, cuando los mercados seguían
preocupados por la alta inflación. Ahora, asevera, el problema es la
inflación obstinadamente baja". Su hijo menor pronto comenzará su
último año de secundaria. Roth teme que la economía estadounidense siga
débil y que los rendimientos continúen en estos niveles deprimidos
cuando su hijo entre a la fuerza la laboral. "No sabemos cuán
bajos pueden caer los rendimientos, y no sabemos cuál es el desenlace
para el mercado de bonos", dice. "Podría terminar mal. Esa es la parte
que da miedo". |