"La Argentina es la rubia que está fuertísima y con la que quieren estar todos". El director financiero de una de las grandes empresas argentinas resumió así a Ámbito Financiero esta semana, desde Nueva York, la aceptación que se percibe de los inversores frente a cualquier oferta argentina. Había ido allí para colocar un bono en dólares a diez años de plazo. Y la respuesta, como desde enero hasta hoy, volvió a sorprenderlo. Las últimas cifras oficiales del Banco Central parecen ratificar esta sensación: a pesar de la fuerte baja de tasas de interés, el país atrae dólares que buscan jugosos retornos financieros; y lentamente empieza a ser un destino aún más interesante para aquellas divisas menos escurridizas que buscan permanecer en la economía real.
En el primer semestre, según registros del mercado único y libre de cambios (Mulc), el ingreso de divisas de "portfolio" se ubicó en los u$s800 millones. El monto, que representa la entrada de las divisas que el mercado llama "dólares golondrina" es ampliamente más alta que la del mismo período del año pasado. Pero es por primera vez muy inferior a la que, simultáneamente, se percibió sobre la economía real, en inversiones extranjeras en bienes y servicios.
El dato fue difundido ayer durante una exposición de Federico Sturzenegger en la sede del BCRA. A partir de la salida del cepo, en el primer semestre de 2016, los inversores no residentes ingresaron al país más de u$s2.100 millones. |