SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- Los dichos de Felipe González estaban dirigidos hacia los líderes políticos su país, donde la pelea es tal que Mariano Rajoy lleva meses, y dos elecciones, sin poder conseguir las mayorías necesarias para formar gobierno. Sin embargo, los empresarios que lo escuchaban, primero en la intimidad del hotel tucumano y después en la conferencia que dio (contratado por el gobierno provincial), seguramente tomaron nota y se sintieron aludidos. "¿Cómo lo ve a Mauricio Macri en ese sentido", le preguntó una periodista, tras la descripción que el ex premier socialista había hecho de los tiempos que corren, con fuertes debates parlamentarios en muchos gobiernos y las dificultades para nombrar presidente en su propio país. "Arrancando. Después de todo, lleva menos tiempo en el gobierno que nosotros repitiendo elecciones. Votamos el 20 de diciembre y el 26 de junio. Y si nos descuidamos vamos a votar otra vez el 28 de octubre. Eso no es estar comprometido con su país", dijo. "Pero bueno. No tengo un diagnóstico de la situación argentina. ¿Qué me gustaría que ocurriera? Veo todavía un exceso de crispación en las relaciones en la sociedad. Y soy partidario de que haya diálogo para enfocar los problemas mediante compromisos. Porque al final, está tan desprestigiada la política... La política es el arte de gobernar el espacio público que compartimos. Y en ese espacio público que se llama Argentina, hay, como es natural, una pluralidad de ideas. En el caso de la Argentina, como en España, tantas como ciudadanos, cada uno tiene sus ideas. Y uno tiene que gobernar sobre la pluralidad de las ideas, no sólo para quien lo vota", agregó. El ex líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) volvió a deslumbrar tanto a su anfitrión, el gobernador Juan Manzur, como a los más de 600 empresarios que asistieron el sábado en esta ciudad a la Reunión Nacional de Empresarios del Bicentenario, organizada por el gobierno provincial. Unos 100 de ellos estaban entre los más importantes hombres de negocios del país, que llegaron desde Buenos Aires gracias a los buenos oficios de Adrián Werthein, presidente del Consejo Interamericano de Comercio y Producción; Gustavo Cinosi, el influyente accionista de los hoteles Sheraton de Pilar y San Miguel de Tucumán (donde se hizo, precisamente, el evento), y el propio Manzur. La nómina impresionaba: Eduardo Eurnekian (Corporación América), Hugo Sigman (grupo Chemo-Insud, responsable de que estuviera González), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), José Ignacio de Mendiguren (UIA), José Urtubey (UIA y Celulosa), Teddy Karagozian (TN&Platex), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), entre muchos otros. Varios de ellos y Felipe González compartieron al mediodía un almuerzo con el gobernador en su casa, donde también estuvo Jorge Brito, dueño del Banco Macro (con vasta presencia en el noroeste del país), que no pudo quedarse a la cena. Manzur no se privó de mostrarles la Casa Histórica donde se declaró la Independencia, en 1816, en cuyo libro de visitas la mayoría estampó sus firmas. "Es un símbolo que los empresarios argentinos estén acá, y el gran desafío es pensar hacia adelante, con una Argentina de pie y pujante", dijo el gobernador a su "gran amigo" Werthein. "Lo único que queremos es que sea con todos los argentinos adentro", expresó, no casualmente delante de todos los empresarios. "Estoy muy feliz de participar de un acto así. Las empresas tienen un papel esencial como generadoras de empleo. Podemos generar las condiciones para la movilidad social vertical y dar inclusión al conjunto de la población con trabajo", dijo Werthein, en lo más parecido a una respuesta. "Ninguno de los que estamos acá somos rentistas, amamos el trabajo", agregó el dueño de La Caja ART, dueño del 49% de Telecom y flamante socio en Transportadora Gas del Sur (TGS), junto a la familia Sielecki. Tal declaración de principios reflejó una preocupación de muchos de los presentes, según recogió LA NACION, sobre la imagen que, perciben, la sociedad tiene de los empresarios, y la necesidad de cambiarla. Por eso muchos no dudaron ante la convocatoria de Manzur a participar de los actos del Bicentenario. El otro temor es lo que consideran una demora de la administración Macri en dar respuestas a los problemas económicos. José Urtubey, vocal de la Unión Industrial Argentina (UIA) y director de Celulosa Argentina, lo puso en números concretos: "Con el aumento que tuvieron en el gasoil y el impacto de las tarifas, las economías regionales perdieron toda la ventaja que habían ganado con la baja de las retenciones", desgranó ante LA NACION. "Tenemos un problema serio de competitividad, especialmente por las deficiencias de infraestructura", se quejó Pedro Omodeo, presidente de la Federación Económica de Tucumán, luego del acto en la Casa Histórica. "Podemos ser muy productivos, pero el costo del flete hacia los puertos nos deja afuera, y el Belgrano Cargas aún no pasa de ser una promesa", agregó. "Pero tenemos que ser optimistas, las cosas tienen que cambiar", matizó. Ya en el acto central, Guillermo Dietrich, ministro de Transporte de la Nación, se sumó al panel junto con Manzur, González y Werthein. Y apuntó a dar una respuesta. De paso, explicitó el apoyo mutuo entre el macrismo y el gobernador, ex ministro de Salud de Cristina Kirchner y que llegó al cargo tras una cuestionada elección. "Uno de los mayores ejemplos de cómo cambiaron las cosas es el aeropuerto de Tucumán", señaló Dietrich, al reseñar que no sólo se le dio prioridad a una obra importante en una provincia opositora, sino que a la hora de discutir el proyecto fueron convocadas todas las partes para evaluar que "había más cosas que resolver que el tamaño de la pista". Insistió además en las redes de autopistas que el Gobierno planea construir para acelerar el traslado de la producción, además del tren de cargas. Felipe González le puso cierre a una noche de mensajes cruzados. "Hay que gobernar sobre intereses contrapuestos. Porque uno tiene que ofrecer un proyecto de país que interese a todos, aunque no te hayan votado. Para llegar a eso hace falta mucho diálogo y mucho pacto." Los aplausos fueron intensos. |