Por Javier Blanco - Inmersa en la ola de preocupación y cautela que generó la sucesión de malos balances empresarios, la Bolsa porteña abrió la segunda semana del mes en negativo, ignorando incluso la recuperación ratificada por los precios internacionales del petróleo. La firmeza que volvió a exhibir esta commoditie (subió del 2 al 3% ayer) deriva de las reuniones que tiene prevista la OPEP para septiembre, tratando de arribar a un nuevo acuerdo para graduar la producción a nivel global. Este acuerdo, en un contexto en que se espera una recuperación de la demanda, es la que dejó el valor del barril de WTI a las puertas de los US$ 43. Este impulso, que habitualmente deja en positivo al Merval (dado que mantiene el 36% de su composición sesgada hacia esa actividad), esta vez no bastó para colocarlo en positivo, dado que, a excepción de Petrobras ( 2,1%), ni YPF (-1,1%) ni Tenaris (-1%) sacaron rédito de ello. La explicación, según los operadores, pasa por el recelo que los últimos balances generaron entre los inversores, algo bastante palpable en el caso de la petrolera local. Pero sería un error suponer que es el único caso. Por el contrario, los malos números se están generalizando, lo que da cuenta del impacto que la recesión tiene sobre algunas compañías. Una prueba de ello mostró ayer la azucarera Ledesma, al reportar una inesperada pérdida de $ 136 millones en el último trimestre, lo que a su vez gatilló una baja del 7,2% en ese papel. Si a esto se agrega el impacto que el descalabro en el manejo de las tarifas energéticas comienza a tener sobre esas cotizantes (Edenor volvió a caer 3,7%), se comprende por qué el Merval cerró 0,1% abajo, con un volumen de negocios que se mantiene achatado (apenas $ 150 millones). |