 Por: Jorge G. Herrera - Sin llegar a arriesgar la temeraria frase de que "lo peor ya pasó, varios analistas advierten que en julio hay señales que permiten aventurar una mejora. "Esto no quiere decir que las ventas dejaron de caer, es más, seguirán cayendo y el año será negativo, pero lo que se observa es que a partir del mes pasado las caídas son menores", explica Nelson Pérez Alonso, director de la consultora Claves. Es decir que hasta junio se vio lo peor de la recesión y a partir de julio hay una suerte de punto de inflexión reflejado en una menor caída de las ventas, algo mejor la producción y una recuperación del nivel de confianza de los consumidores en todas las regiones del país.
Un monitoreo de las ventas elaborado por Claves muestra que el año comenzó tras una suba del 3,1% promedio en diciembre destacándose Deportes con 6%, Bazar y regalos con 5,4%, Marroquinería 5,1% y más del 4% Juguetería y liberrías, Textil, Calzados y Electrodomésticos y electrónica. Pero tras el impacto de la devaluación y el cambio de precios relativos las ventas en enero cayeron 2,3% con máximos de más del 4% como en Electro, Golosinas, Marroquinería y Joyería y relojería. Luego las caídas mensuales se aceleraron pasando al 4,5% en febrero, 5,8% en marzo, 6,6% en abril y 9,2% en mayo para alcanzar casi 10% en junio (9,8%). Mientras que en julio el retroceso de las ventas fue del 8,1%. Fue sin duda un duro primer semestre con una aceleración de la inflación, la profundización de la recesión y la caída real de la masa salarial.
Para el estudio Broda, la mejora en la confianza del consumidor en julio es una luz de esperanza aunque advierte que el hecho que la industria dejó de caer en junio no es un dato concluyente para afirmar que la actividad comenzó a tocar piso. Señala en un informe que "la confianza del consumidor por lo general sigue mejorando cuando la economía ya entró en recesión y dejó atrás la etapa de expansión, por lo que no es un buen indicador de alerta que ayude a predecir que se viene una etapa de caída de la actividad; pero suele mejorar unos 2 a 3 meses antes de que la actividad comience a repuntar, o sea, es un buen indicador para predecir si se está cerca de tocar piso". Pérez Alonso destaca que "a diferencia de lo que ocurría el año pasado donde sólo ajustaban precios y achicaban el tamaño de los envases". Para el consultor "la recesión vino bien" porque convenció a los empresarios que algo había que hacer. "Podríamos decir que el año empezó en agosto y lo peor ya pasó, sostuvo. A fin de 2015 hubo un fuerte aumento de los inventarios, los empresarios se protegieron frente al anunciado ajuste cambiario sobreestoqueándose. "Esto dio lugar, sobre todo en el primer bimestre, a una importante caída de las ventas de las fábricas a la par de la liquidación de los stocks y a complicaciones en la cadena de pagos por una avalancha de notas de débito por ajuste cambiario", agrega el consultor.
A nivel sectorial lo ocurrido en estos primeros siete meses del año muestra el agotamiento del consumo basado en el plan "Ahora 12" tanto en Indumentaria, Calzado y Electro. El derrumbe de la construcción, y en menor medida de materiales eléctricos cuya demanda no tiene un único destino como el cemento o el acero. Alimentos, Bebidas, Farmacia son los que menos sufrieron por su ligazón con las necesidades básicas de la población. Para que la gente perciba una mejora de la economía eso tarda dos trimestres. Por lo pronto, la baja de las tasas más la mejora en los ingresos familiares por las paritarias y la desaceleración de la inflación (y la indefinición del tarifazo) darían lugar a una mejora del consumo en los próximos meses.
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