El mecanismo es el siguiente: les dan el mismo monto que tienen (o sea, si tienen u$s 1 millón, le prestan otro millón) con la condición de que blanqueen su tenencia y que el préstamo lo utilicen para comprar bonos argentinos, como el Discount 33, que rinde 6,5% anual en dólares. Así, en un año y medio recuperan la multa del 10%. Pero si además invierten en bonos su tenencia, lo recupera en diez meses, ya que con el crédito duplica el capital invertido.
Para el banco el préstamo es muy seguro, porque los títulos quedan aforados, y les dan ese incentivo porque necesitan tener dinero declarado, ya que de lo contrario las multas que podrían recibir de los reguladores son millonarias. O sea, la banca de inversión hoy tiene exceso de liquidez. Prestar al 1% es negocio y se retiene a un cliente, que si no blanquea, debe ser "invitado" gentilmente a retirarse de la entidad.
De a poco, bancos y brokers se adelantan y empiezan a echar a todos aquellos que no tienen declarado su dinero. Hasta ahora eran sólo los europeos. Hace unas semanas empezaron a intimar las entidades norteamericanas. Próximamente se sumarán los desarrolladores y brokers inmobiliarios, los abogados y CPAs (como le dicen en la jerga a los contadores).
El temor de las entidades es que podrían ser consideradas copartícipes de un delito complejo, debido a que avanza, país por país, la norma bajo la cual la evasión tributaria pasa a ser un delito precedente del lavado de dinero. Ante esto, la banca de inversión está enviando un dossier de 40 páginas (actualizado a 2016).
En carácter de declaración jurada, y para que no les cierren las cuentas, los clientes deben firmar que su dinero es lícito, declarado ante AFIP, o exigen que se sumen al blanqueo. Las entidades están rearmando los legajos de todos sus clientes y les advierten que, desde el año que viene, se verán obligados a investigarlos por las normas de prevención de lavado de dinero. Dependiendo de la cuenta de inversión que tienen es el interrogatorio: no es el mismo para una persona física que para una jurídica, una sociedad o un fideicomiso. De acuerdo a la estructura jurídica que tenga la cuenta es el interrogatorio.
Las cartas que mandan son declaraciones juradas que los clientes tienen que firmar para ratificar o confirmar que los fondos que tienen en esa institución financiera están declarados en sus países de residencia.

