Por MATÍAS BARBERÍA - El
directorio del Banco Central (BCRA) avanzó ayer en su proceso de
"portabilidad" de los servicios bancarios al permitir que los
empleados en relación de dependencia puedan elegir el banco donde tener su
cuenta sueldo.
También estableció que los trabajadores
de regímenes especiales, como el agrario y el de trabajo doméstico, puedan ser
pagados con esas cuentas y que los plazos fijos en pesos o dólares puedan ser
transferidos de banco a banco. Además de estas normas que empiezan a regir hoy,
desde noviembre se podrá cerrar cuentas y dar de baja servicios sin ir a la
sucursal, por home banking.
"Las cuentas sueldo podrán
ser abiertas a solicitud del trabajador y no exclusivamente por pedido del
empleador, tal como ocurre hasta ahora. De ese modo, el trabajador podrá
solicitar que su empleador le deposite sus haberes en una entidad financiera de
su elección", dijo la entidad que conduce Federico Sturzenegger en un
comunicado.
El negocio
de las cuentas sueldo es uno de los más suculentos para una banca local anclada
en la lógica de obtener rentabilidad de un sistema transaccional. La mayor
parte de los empleados mantienen su sueldo en efectivo en sus cajas de ahorro,
generando un fondeo a muy barato que pueden redirigir a destinos muy rentables
en épocas de tasas cerca del 30% anual. La tasa que pagan los bancos por los
saldos en cajas de ahorro está en el 0,18%.
La norma
que entra en vigencia hoy entra en conflicto con un decreto de 2012 de la ex
presidenta Cristina Fernández de Kirchner y que, hoy por hoy, juega en favor
del titular del Banco Nación, Carlos Melconian. El decreto 1187 de 2012 estableció
que todos los sueldos de la administración pública se paguen en el banco más
grande del país. Esto causó, en su momento, la migración de unas 350.000
cuentas que pasaron a proveer de fondos muy baratos al Nación.
Una norma
del BCRA no puede modificar un decreto, pero alguna lectura literal del texto
original puede entender que si bien es obligatorio "abrir" cuentas
sueldo públicas en el Nación, el verbo "pagar" (que también figura en
texto del decreto) quizás no sea tan importante. La nueva norma establece
también que en "regímenes laborales especiales, tales como el del empleo
doméstico y el trabajo agrario, la cuenta sueldo debe ser utilizada como
mecanismo de pago".
El
comunicado también aclaró que a partir del 1º de noviembre, "los bancos
deberán permitir a sus clientes abrir y cerrar cuentas bancarias a través de
home banking, pudiendo ofrecer también otras vías como banca telefónica, correo
electrónico o cajeros automáticos. El mismo criterio operará para que el
usuario pueda dar de baja las tarjetas de crédito, tanto bancarias como no
bancarias, sin necesidad de presentarse en una sucursal".
También
establece que los certificados de plazo fijo en papel, tanto en pesos como en
dólares, se podrán depositar en una entidad distinta a la original. A su vencimiento,
esos fondos quedan depositados en el banco elegido por el usuario.
"Es
un avance en lo que llamamos portabilidad bancaria, porque se concedió la
eliminación de topes mínimos y máximos a las tasas, pero para eso necesitamos
que haya verdadera competencia", dijeron fuentes. "Muchas veces, la
burocracia para abrir y cerrar cuentas hace que los clientes estén
atrapados."
La
facilitación de la migración de clientes lleva un poco más allá decisiones de
Sturzenegger como la de volver gratuitas a las cajas de ahorro y a una tarjeta
de débito asociada a cada una de ellas. La idea es que los bancos compitan por
el fondeo barato con servicios y que obtengan su rentabilidad de la
intermediación.
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