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Por Ignacio Olivera Doll - A pesar de que los indicadores acercan por ahora buenos
resultados sobre los precios, Federico Sturzenegger ya decidió avanzar, esta vez, con pies de plomo. Su plan es
continuar con el "soft landing" en la política monetaria (un
aterrizaje suave en las tasas de interés): el mercado espera que hoy los
retornos caigan en igual magnitud que en las semanas anteriores, entre 0,25 y
0,50 de punto porcentual, para las letras de deuda más cortas (a 35 días de
plazo). También, que en las próximas ruedas se repitan estos ajustes
simbólicos, para evitar dar pasos en falso y quedar expuesto ante algún evento
inflacionario inesperado.
En los precios ya se ve desde julio una fuerte desaceleración, que da margen al
Central para avanzar con el descenso de tasas. La inflación de julio fue de
sólo 2% según el INDEC: la más baja desde la llegada del nuevo Gobierno y
sensiblemente menor a la del mes anterior (junio: 3,1%). Desde fin de abril
hasta hoy, los rendimientos de las letras de deuda que el BCRA licita
semanalmente (las Lebac) cayeron casi nueve puntos, del 38% al 29,25% anual.
Para hoy, en las mesas de dinero de los bancos estimaban una nueva caída, de
igual tamaño que las de las últimas semanas: apenas 25 o 50 puntos básicos, con
lo que el rendimiento de la Lebac podría quedar entre el 28,75% y el 29% anual.
Con esto, Sturzenegger busca enviar dos mensajes. En primer lugar, una señal de
que el proceso bajista en el costo del dinero no tiene vuelta atrás, y que
pretende convalidar las menores expectativas de inflación que tiene el sector
privado. Y en segundo lugar, ratificar que el descenso de tasas se hará sólo en
pequeñas dosis, para acompañar a paso firme los indicadores de precios y evitar
contramarchas similares a las de enero.
En pocas semanas, además, la tasa de Lebac que hoy toda la economía mira y toma
de referencia quedará relegada a un costado y librada a lo que decida sobre ella
el mercado (el "secundario", donde se compran y venden estas letras
de deuda). Esta tasa, una vez que el Banco Central anuncie la implementación
del llamado "inflation targeting", será reemplazada por el "call
money", que es la que rige para las líneas de crédito a muy corto plazo
entre bancos y empresas privadas (la llamada "repo overnight") o la
de pases a uno o siete días.
Como sea, el Gobierno parece tener el camino allanado para relajar, de a poco,
su política monetaria. En los bancos y consultoras creen que el índice de
precios minoristas del INDEC puede dar en agosto demasiado bajo, o incluso
hasta mostrar por primera vez en años deflación (ver aparte), por la corrección
que deberá hacer el organismo estadístico en las tarifas tras el fallo de la Corte
que anuló el aumento para clientes residenciales. Si las audiencias públicas
vuelven a habilitar al Gobierno a aplicar el aumento en noviembre, la inflación
de ese mes podría volver a ubicarse en el 2% y entorpecer, otra vez, el camino
hacia la baja de tasas.
Ayer, el Banco Central vendió letras de deuda en el mercado secundario a tasas
que se ubicaron en el 28,75% anual para los plazos de más cortos (de 35 días).
En las mesas comentaron que, a estos valores, la demanda no resultó tan fuerte
como en las licitaciones anteriores. Es otro factor que explicaría por qué
Sturzenegger se inclinaría por una baja modesta en las tasas.
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