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Por
Pablo Wende - Aún antes de que la Corte Suprema fallara en contra
de los aumentos en las tarifas de gas, obligando a retrotraer los precios de
las facturas a la situación anterior, agosto claramente apuntaba a convertirse en
el mes de menor inflación desde que Mauricio Macri asumió el Gobierno. Y
dependiendo de la cifra final podría ubicarse en el nivel más bajo de los
últimos tres años.
Las estimaciones preliminares que circulan hasta
ahora, y cuando todavía falta más de una semana para que termine agosto,
apuntan a una inflación no sólo menor al 2%. Incluso podría finalizar en
valores por debajo del 1,5%. La caída del consumo, un dólar prácticamente
planchado (más allá del leve repunte de los últimos días) y una política restrictiva
del Banco Central están desplomando la inflación. Y aunque por el momento se
trataría de un fenómeno puntual, imposible de extrapolar al resto del año,
cobra fuerza el objetivo de la entidad que preside Federico Sturzenegger:
llegar al último trimestre con niveles de 1,5% mensual. Para el año que viene,
la meta del BCRA es todavía más ambiciosa y consiste en conseguir un 17%. La
principal duda para alcanzar este objetivo es si lo permitirá la política
fiscal mucho más expansiva.
Pero lo más sorprendente es que agosto podría dar
una sorpresa mayúscula. Sucede que la decisión de la Corte obliga a revisar el
impacto de las tarifas de gas sobre el índice de precios. En otras palabras,
hay que quitarle al índice el efecto del aumento de gas, que se aplicará más
adelante. El ajuste del gas se había manifestado en el índice de abril que
midió la Ciudad de Buenos Aires, el cual arrojó un aumento de 6,5%, un
verdadero récord de los últimos años. Claro que ese mes el reformado INDEC
todavía no había efectuado su primera medición, que recién llegó en mayo (se
divulgó en junio).
Fuentes del organismo indicaron a este diario que
los técnicos se encuentran abocados a estudiar el fallo de la Corte y el
impacto en los precios. Seguramente habrán realizado una estimación aquel mes
de abril, pero nunca llegó a divulgarse. Al menos oficialmente. Ahora será
necesario retroceder un par de escalones para reflejar la disminución de las
tarifas de gas, aunque más adelante también le podría tocar a la luz.
Para colmo, en la medición del INDEC este reajuste
para abajo impacta de lleno, ya que el IPC abarca a los precios exclusivamente
de la Ciudad de Buenos Aires y los principales partidos del conurbano.
Justamente la zona metropolitana es la que se ve más "beneficiada"
por el regreso de los subsidios a pleno y el recálculo del índice.
La alegría duraría poco, ya que en el momento en
que se resuelva el nuevo cuadro tarifario, tras las audiencias públicas, habría
que volver a recalcular todo. Y los "puntos" que se le resten al
actual índice serán recuperados próximamente. Se estima que los aumentos
podrían quedar firmes en noviembre si se cumple con los plazos oficiales.
Volviendo con los niveles de inflación de agosto,
a estudios como el de Miguel Bein y Elypsis, que siguen bien de cerca las
mediciones y en general se ubican cerca de la oficial, les da claramente por
debajo del 1,5%, más cerca de 1,3%. No se trata de datos definitivos, sino
preliminares, teniendo en cuenta que aún restan varios días para que finalice
el mes.
El detalle del caso es que al aplicarle la
reducción de tarifas, agosto podría finalizar incluso con deflación. "A
nosotros nos da que el aumento de la tarifa de gas elevó en 2 puntos
porcentuales el índice de precios de abril. Si ahora se corrige, estamos en un
escenario de deflación", señalaron desde el Estudio Bein.
Uno de los puntos aún no dilucidados es si la
reducción impactará exclusivamente en agosto o será repartida entre agosto y
septiembre. En ese caso, se evitaría el insólito dato de deflación, pero en
ambos meses la inflación podría ubicarse bien por debajo del 1%.
Desde el punto de vista de la inversión, los más
afectados resultaron los bonos que ajustan por CER, que ayer sufrieron otro día
de caídas, como ya viene sucediendo desde el último jueves. En este escenario
de incertidumbre sobre las mediciones tiene más sentido posicionarse en Lebac o
en títulos que ajustan por la evolución de las tasas que quedar dentro de un
ajuste por inflación, al menos momentáneamente.
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