Los productores textiles aseguraron ayer que el sector está atravesando una seria crisis, que se profundizaría si continúa la apertura de importaciones al ritmo que se registró en el primer semestre del año, lo que derivaría en una inminente pérdida de puestos de trabajo. Según un informe presentado ayer por la Fundación ProTejer, que representa a los principales productores textiles argentinos, "la actividad de la cadena de valor durante los seis primeros meses del año se vio fuertemente afectada por el incremento de las importaciones de productos textiles y prendas de vestir". Para los fabricantes argentinos, la situación se explica "en parte, por la firma del gran stock de DJAI pendientes en diciembre de 2015, que promovió el ingreso adicional de 21.000 toneladas de productos textiles y prendas en comparación con el 1er. semestre de 2015".
Según el trabajo, la presión de las importaciones "se vio potenciada por el mayor ingreso de aquellos productos sustitutos de la producción nacional instalada en el país, y por la mayor participación de los ingresos de los productos finales de la cadena que arrasan con la actividad de toda la cadena de valor" en un contexto "de caída del nivel de ventas producto de la caída del poder adquisitivo del mercado" que generó "la perdida de participación de la industria nacional sobre el consumo aparente a favor de la importación".
Según los datos de la Fundación ProTejer, el año pasado la mitad del mercado textil local estaba abastecido por la producción nacional, mientras que en lo que va de 2016 se perdería un 10% de la demanda, en un contexto de caída general del consumo interno. Esto derivaría, según los fabricantes locales, en una "reducción de turnos de trabajo, adelanto de vacaciones y suspensiones de puestos de trabajo, escenario que de no revertirse la situación actual desembocará indefectiblemente en casos de despidos definitivos que actualmente se observan en casos muy puntuales".
Sobre las perspectivas para el tercer trimestre del año, los fabricantes textiles nacionales advierten sobre una visión negativa del sector. Según la Encuesta Cualitativa que realiza la Fundación ProTejer, un 72% de las empresas consultadas espera la reducción de su nivel de actividad, un 54% plantea que va a reducir su capacidad instalada, así como un 67% espera disminuir las horas de trabajo durante el 3er. trimestre del año 2016.
El dato positivo, según la fundación, es que las importaciones durante el mes de julio comienzan a mostrar señales de un ajuste sobre los productos que ingresan al país. En efecto, en ese mes las importaciones mostraron a nivel agregado una caída del 9,7% en kilos, con importantes reducciones en algunos rubros, como materias primas (-38% en kilos), confecciones para el hogar (-32,6%) y tejidos de punto (-26,6%).
Sobre la composición del precio final de una prenda de vestir, la fundación indicó que el 55% del costo total de un producto corresponde a actores de "fuera de la cadena", incluyendo un 25,5% de impuestos, 15% del costo financiero y el 14,9% correspondiente a alquileres y/o shopping. Aseguró además que el 45% del precio de una prenda corresponde a las etapas de producción y que la rentabilidad es hoy del 4,8%.