EL BICE FINANCIARÁ PROYECTOS DE CARÁCTER ESTRATÉGICO El nuevo titular de Industria, Miguel Peirano, dijo que está casi lista la reducción de retenciones a las exportaciones que superen el nivel registrado en 2004. El Gobierno tiene bajo análisis la modificación del régimen de retenciones con vistas a impulsar el aumento de las exportaciones y maneja entre sus planes el desarrollo de una banca de inversión, orientada a apuntalar proyectos de importancia estratégica. Los anticipos fueron realizados a El Cronista por el nuevo secretario de Industria, Miguel Peirano, quien ayer fue puesto en funciones por el titular del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna.
"Incorporar valor agregado, ganar en escala, fortalecer un tejido industrial moderno y equilibrado, de modo de consolidar el presente esquema de crecimiento económico", son los objetivos generales que determinarán la política de la Secretaría de Industria. Desde el punto de vista cualitativo se trata de desenvolver políticas específicas, activas, tendientes a generar productos de mayor complejidad tecnológica y, a la vez, fortalecer el tejido de las Pymes fabriles de modo equilibrado. "Para tener un crecimiento sostenido y equitativo se necesita un fuerte mercado interno. Esta alternativa es totalmente compatible con la expansión exportadora", advierte.
Al hablar de instrumentos Peirano enumera una batería de incentivos financieros, la organización de una banca de inversión, estímulos fiscales, incluidos los destinados a promover exportaciones, fortalecimiento de las cadenas productivas, políticas específicas para las Pymes, además de una estrategia internacional acorde.
"Existe incentivos financieros que van a ser ampliados", dice. En este sentido explica que actualmente las Pymes tienen oferta de crédito con tasa bonificada a plazos que van de 2 a 5 años, con intereses que oscilan entre 6 y 8% anual en pesos. Costo que resulta competitivo con el nivel imperante en los países de mayor desarrollo y más bajo que el registrado durante el período de la convertibilidad. Por lo demás, en general el sistema financiero trabaja con tasas más bajas y, por ejemplo, la financiación y prefinanciación de exportaciones resulta muy competitiva en el corto y mediano plazo.
Pero el Gobierno sabe que para sostener un saldo comercial que se está achicando, y dar respuesta a los exportadores que se quejan de la presión impositiva, es necesario aumentar las ventas al exterior. Peirano explica que está en estudio bajar las retenciones sobre el excedente exportable respecto a los registros de 2004 –será por sectores y no por empresas–, medida que no representa para el Gobierno costo fiscal alguno, y sí posibles beneficios, además de incentivar las colocaciones externas.
El otro aspecto de importancia capital para una política industrial es la inversión. Desde hace tiempo la idea de una banca de inversión viene dando vueltas en los despachos del Palacio de Hacienda. El titular de la cartera fabril precisa que esa función puede cumplirla el actual Bice, como banco de financiamiento de largo plazo: "Las inversiones estratégicas demandan plazos y tasas que exceden lo que el mercado puede ofrecer". Según su actual estatuto, el Bice puede prestar directamente a las empresas, y una de las posibilidades en estudio consiste en una suerte de cofinanciación con el resto del sistema, por ejemplo haciendose cargo la entidad oficial de los plazos más largos, favoreciendo con tasas más competitivos los proyectos de incidencia estratégica.
Fuera de esto, Peirano entiende que el actual flujo de inversión es consistente con la continuidad de los niveles de actividad de la industria. Además, "este año es de esperar inversiones por parte de las firmas multinacionales, una vez que termine el proceso de reestructuración de la deuda y se visualice que la recuperación es un proceso definitivo", señala.
El Mercosur es otro asunto candente para la cartera fabril. Asimetrías de escala, de política industrial y de inversiones han puesto en tensión casi permanente al bloque regional. Peirano menciona dos tipos de mecanismos necesarios para corregir los presentes desequilibrios. El primero debe apuntar a neutralizar las alteraciones de carácter macroeconómico, por ejemplo las variaciones bruscas del tipo de cambio o los diferenciales de las tasas de crecimiento. El segundo consiste en cláusulas de adaptación sectorial, que faciliten procesos de reestructuración, con compromisos de inversión, incrementos de productividad, etc, objetivamente verificables. Este mecanismo no es una salvaguardia, aunque sí un tipo de comercio administrado, basado en medidas de carácter transitorio. "Por la diferencia de escala de las distintas producciones nacionales del Mercosur, es posible llegar a un acuerdo sin que ningún sector resulte afectado", asegura Peirano. |