Son apenas cuatro. Conforman, sólo ellos, la mesa chica que cada martes decide en dónde debe quedar la tasa de interés más importante de la economía. Y que define, finalmente, si el ciclo de la Argentina avanza con "ajuste" o con "expansión", más allá de lo que pretenda o tenga en mente el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.
De vez en cuando, invitan a directores, asesores o especialistas de la línea del banco, para recibir el aporte de alguna área específica. Pero son ellos, y puntualmente en las últimas horas de la reunión, quienes terminan por dar el veredicto: el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; su vicepresidente, Lucas Llach; su gerente general, Mariano Flores Vidal, y el director de esa entidad con más conocimiento de mercados, Demián Reidel.
Son hombres de peso en el mercado: sólo muy pocos, en las mesas, se animan hoy a cuestionar la trayectoria que los respalda para tomar este tipo de decisiones.
En silencio, y casi en las sombras, estos cuatro referentes debieron trazar durante este año las líneas principales de la política monetaria más dura y contractiva de los últimos tiempos en la Argentina: en primer lugar, al llevar las tasas de interés a un máximo del 38% anual; y en segundo lugar, al detener una cantidad de dinero que crecía sin freno en la economía y amenazaba con provocar, en poco tiempo, una hiperinflación.
Reuniones
La mesa se reúne cada martes, al mediodía, y puede llegar a extender sus deliberaciones hasta pasadas las 18. Por la sala pasan frecuentemente el gerente de Investigaciones Económicas, Andrés Neumeyer, el subgerente general de operaciones (el jefe de la mesa de cambios), Agustín Collazo, y los directores Francisco Gismondi, Pablo Curat y Tomás Liendo. Todos comparten, al menos por ahora, la costosa decisión que desde el Ministerio de Hacienda pretenden abandonar de a poco: avanzar cautelosamente, con bajas de tasas graduales (de entre 0,25 y 0,50 de punto porcentual), a la espera de que se consolide la baja de la inflación.
Sturzenegger y Flores Vidal se conocen desde hace más de una década por haber trabajado en el Banco Ciudad. El economista se recibió en la Universidad Católica Argentina (UCA) e hizo una maestría en la Universidad Torcuato Di Tella. Reidel, en cambio, es licenciado en física, graduado en el Instituto Balseiro, pero adquirió una amplia formación en el mercado por haber trabajado en las mesas del banco JP Morgan y Goldman Sachs, y armar en Nueva York el fondo QFR Capital Management.
Maniobra
Desde hace unas pocas semanas, estos cuatro funcionarios decidieron fijar las tasas de referencia en el nivel que les permite mantener casi exactamente la misma cantidad de pesos en la economía. Esto explica, en rigor, que la base monetaria esté cercana a los 670.000 millones de pesos desde principios de julio hasta hoy. Como hay inflación, el efecto que se produce es una contracción "real" en el tamaño del dinero, a pesar de que la cifra "nominal" sea similar. No es una maniobra al voleo: es la conclusión que volcaron sobre la mesa los cuatro hombres que definen la política monetaria.