El yen se erigió en protagonista de la jornada en el mercado de divisas después de subir cerca de un 1% frente al dólar y más de medio punto porcentual ante el euro, gracias a los positivos datos macroeconómicos que se publicaron en Japón, concretamente referidos a la producción industrial y las ventas minoristas. El billete verde apenas se movió en relación con el euro a la espera de novedades macroeconómicas. La bolsa japonesa se situó en máximos de los últimos ocho meses después de las cifras macroeconómicas que se conocieron durante la sesión asiática y que rompieron una mala racha que culminó con la confirmación de que la segunda economía mundial volvió a la recesión, al cuarta en los últimos trece años.
Demasiada noticias desalentadoras en torno a la economía japonesa, que puso fin hoy a la tendencia negativa que también se extendía desde que en la reunión del grupo de los siete países más industrializados (G-7) quedó claro que las autoridades monetarias chinas no afrontarían por el momento la libre fluctuación de su divisa, el yuan.
La producción industrial en Japón se elevó un 2,1%, seis décimas por encima de las previsiones de los analistas. Además, las ventas minoristas subieron un 5,7%, su mayor incremento en más de seis años. A todo esto se añadía que el gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui, aseguró en una reunión con empresarios japoneses que las autoridades monetarias japonesas estarían evaluando si los mercados están demasiado condicionados por las expectativas de que el organismo emisor japonés mantendrá por largo tiempo los tipos de interés en el 0,1%, cota de la que no se mueven desde 2001.
El dólar perdió terreno levemente frente al euro después de que los datos macroeconómicos publicados en EE UU no fueran del agrado de los inversores. Las cifras de gastos personales estuvieron por debajo de las expectativas de los analistas, así como la de ventas de viviendas. Igualmente, las cifras de los gerentes de compras del área de Chicago tampoco estuvieron a la altura de lo esperado.
El euro tampoco mostró capacidad de reacción, pese a que las cifras de confianza del consumidor en Francia se incrementaron de forma inesperada. El consejo asesor del canciller alemán, Gerhard Schröder, revisó además a la baja sus estimaciones sobre el crecimiento de la economía germana.