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Por Carlos Burgueño - Por ahora el Gobierno maneja con prudencia el
dato. Incluso analiza cómo hacer la próxima semana (el martes 13 de septiembre)
para presentar un anuncio que no deje sospechas. Pero según los datos preliminares
que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que dirige
Jorge Todesca, en agosto la inflación se ubicaría cerca de 0,5%; o incluso
menos. Según la información oficial, y cuando falta calcular la evolución de
los precios en la última semana del mes pasado, al no contabilizar el
incremento de las tarifas del gas (o al menos no la registrada desde el 18 del
mes pasado). Sabe el Gobierno que al alza de precios puede volver a subir los
próximos meses, cuando el incremento se aplique, pero se confía en que para fin
de año la situación estará controlada, y que la máxima de un incremento de 1,5%
promedio para noviembre y diciembre (pese a que este mes es estacionalmente de
inflación alta) ya no es una utopía.
Si esto sucede, los números finales de 2015 comenzarían a acomodarse. El alza
de precios para todo el año se ubicaría entre el 35 y el 37%, por debajo de la
meta psicológica del 40%; el porcentaje por el que clama la cúpula política de
Cambiemos. Los hombres de la alianza que acompaña a Mauricio Macri en el
Gobierno hasta 2019 quieren un número menor al 41% de 2002, el año de la salida
de la crisis económica. Sería un dato inmejorable tanto para el Ministerio de
Trabajo de Jorge Triaca como para la gobernación de María Eugenia Vidal de la
provincia de Buenos Aires. Ambos tienen la promesa de reabrir las paritarias de
los empleados públicos (comenzando por los maestros bonaerenses), para el caso
que la inflación supere los aumentos promedios negociados en las paritarias
2015. En ambos casos el nivel de alzas salariales es de 35%; con lo que la
diferencia será de sólo unos puntos porcentuales. "Una cosa es perder uno
a cero, y otra cinco a cero", se confiaba ayer un integrante del Gobierno
macrista. Se perdería además el argumento político fundamental por la cual
desde la CTA y parte de la CGT se enarbola en estos tiempos la bandera del
llamado a un "paro nacional" bajo la consigna de una necesaria
reapertura general de paritarias por la existencia de una inflación anualizada
de más de 40%. La otra consecuencia positiva de la inflación final para el año
que ahora espera el Gobierno, es que la comparación anualizada para diciembre
arrojaría un incremento de 17 o 18%; por debajo del 25% que se pronostica en la
mayoría de los análisis de las consultoras privadas. Si éste fuera el número,
el Gobierno (tanto el nacional como el bonaerense) tendrían un buen argumento
para acelerar las negociaciones paritarias de los empleados públicos para 2016;
aplicando un tope de 25%; 10 puntos porcentuales menos que este año. "Nada
mal" reflexiona la fuente, "teniendo en cuenta que 2017 es año
electoral". Siguiendo la línea optimista, profetiza el Gobierno que para
2018 el índice final estaría más cerca del 10 que del 15% y que para el último
año de gestión macrista el nivel se ubicará en un dígito.
El dato de una inflación en baja serviría además, afirman en el Ejecutivo, para
terminar también con la polémica sobre las importaciones. Gran parte de la
apertura para el ingreso de productos finales para bajar los precios locales,
estaría en fuerte cuestionamiento aún dentro del Gobierno; pese a que dentro
del gabinete económico tiene sus defensores. Dentro del Ministerio de
Producción de Francisco Cabrera hay quejas por ser el sector que debe hablar
con los fabricantes locales, y garantizarles que la situación está controlada y
que sólo habrá apertura lineal para las compras del exterior de insumos para la
producción, bienes de capital e intermedios; mientras que hay prudencia con los
bienes finales. Igualmente hay mal humor con muchos sectores industriales por
la presión mediática para frenar importaciones. "Algunos empresarios,
muchos de ellos grandes, trabajan bajo el síndrome de Estocolmo con el Gobierno
anterior; y hasta están hablando bien de Guillermo Moreno", protestaba la
fuente macrista.
Un anticipo sobre lo que puede ocurrir con el dato final de la inflación de
agosto lo dio ayer el ministro de Hacienda porteño Martín Mura. El funcionario
del Gobierno de Rodríguez Larreta afirmó que el alza de precios está "en
la Ciudad entre el 40% y el 50% en los últimos meses, con una tendencia de que
viene reduciéndose desde el mes de mayo fuertemente, el mes pasado tuvimos un
2,2%, este mes estamos esperando algo parecido al 1% sin tener en cuenta la
baja de tarifas. Sin contar las tarifas podemos llegar a tener índices del
0%". Planteó, en tanto que "los rubros donde más se sintió la
inflación fue en la actualización de las tarifas". Coincidió con el
ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, de que "se entró en una
tendencia a la baja de la inflación, calculamos que para el año que viene va a
ser del 17% y 18%, igual sigue siendo un problema".
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